Cuando comenzaba a escribir este cometario las noticias internacionales nos alertaron sobre el conflicto suscitado en Oriente Medio. ¿El holocausto final? Grave momento para la paz y la vida humana, por eso la política aquí y en el mundo debe ser ejercida como la ciencia y el arte del buen gobierno.
Retomo el tema original, mismo se contrae a una necesaria reflexión sobre nuestras realidades, recordemos que hubo aciertos de gestión cívica en los años 48 a 60 del siglo XX, en contraste del período posterior a la Revolución Juliana por la realidad que deviene luego del quinquenio de Isidro Ayora, en efecto los gobiernos se turnaban a golpe de estado y graves enfrentamientos como la Guerra civil de los Cuatro días en 1932 que dejó dos mil compatriotas fallecidos.
De lo señalado tenemos tres episodios fundamentales: la Revolución Juliana. La inestabilidad posterior con una guerra civil. La estabilidad institucional lograda por los presidentes Galo Plaza, Camilo Ponce y Velasco Ibarra y el lapso que va desde Jaime Roldós a Sixto Durán, pero en estos tiempos por la autocracia ejercida entre 2007 a 2017, los gobiernos sucesivos no han superado la crisis institucional que experimenta el peso nefasto del poder coludido por la narcopolítica, el populismo y un tejido social en permanente erosión, lo que evidencia la necesidad de formar partidos políticos y líderes con preparación científica y ética, recreando y promoviendo LA POLITICA COMO LA CIENCIA Y ARTE DEL BUEN GOBIERNO.
En esta dimensión, desde la familia, fuente natural de los valores humanos y en el lapso educativo que culmina en la Universidad es necesaria la formación cultural y cívica con el imprescindible reajuste ético y científico de la Política. La Universidad tiene la palabra, al efecto la Universidad Católica de Cuenca en cumplimiento de su misión educativa ofrece la carrera de Ciencias Políticas y Gobernanza. Bien por la educación integral…siempre por la ruta de la Luz, preclara Universidad. (O)






