Pues, sí. Qué semana la que vivió Cuenca entre el martes 17 y jueves 19 de marzo de 2026.
Fue tensa. Desbordante de adrenalina; digamos que hasta diseñada como recomiendan los manuales de la propaganda política.
¿Estuvo previamente elaborada para que ocurra tal como ocurrió? ¿O sucedió por el despelote de los acontecimientos?
No sé si debemos hilar fino, o tratar de encajar las piezas en moldes con fondos incómodos.
En días previos, ocurrió una feroz arremetida en canales digitales en contra del alcalde, candidato a la reelección.
¿Cómo así se aguanta el alcalde, él que es de “pocas pulgas”, que lo involucren con bandas delictivas, y de otras tantas acusaciones de grueso calibre?
Justo el día en el cual la superstición recomienda ni casarse ni embarcarse, Fiscalía y Policía allanaron su casa; luego su despacho, buscando rastros que conduzcan a esclarecer un supuesto enriquecimiento ilícito.
Entonces llovieron las reacciones de todo calibre. Cada cual desde su trinchera, desde sus odios, sea al alcalde o al gobierno. En este hervidero de pasiones para encontrar la verdad, difícil meter la cuchara so pena de pringarse lo dedos.
Cuando estamos en la antesala de las elecciones todo puede acontecer; y como “al pavo hay que matarle en la víspera” tal cual recomendaba Joffre Torbay (+), no queda más que preparar el cuchillo.
Cuando Cuenca se devanaba los sesos especulando el por qué y para qué de esa orden fiscal, y el alcalde era victimizado hasta por varios de sus detractores exigiendo “jugar limpio”, al siguiente día amaneció en ella el presidente Noboa, varios de sus ministros y más mayordomos.
Tremenda novedad con bombos y platillos: la construcción del distribuidor de tráfico en la vía Cuenca-Azogues, la entrega de casitas bajo la modalidad “miti-miti” y pagando “piti-piti; el anuncio y el comienzo simbólico de la rehabilitación de la Cuenca-Molleturo-El Empalme, más las declaraciones de quien dice no temer a nadie, pero que muchos creen que mete miedo, arrincona a quienes no rezan su propia avemaría, tal como hacía aquel con el cual intercambia trinos y epítetos, parte de la polarización que envenena al país.
Todo un despliegue propagandístico, capaz de patear la agenda de los medios, convertirse en portada, y ha derivado en pautas publicitarias.
Ah, y unos asambleítas del oficialismo haciendo el deber de Tontodología, menos de ciencia política, metiéndose en operativos policiales y regalando cocinas a los damnificados por la furia del Yanuncay.
El asunto está caliente. ¿Veremos una orden de prisión preventiva para el alcalde? ¿Es la pieza que falta? Hace poco cambiaron al fiscal provincial…









