Cuenca, ciudad sin par, de ríos cantarines y sembradores de alegría y personalidad en suelos morlacos, bañados de vida y singularidad, con personalidad y elegancia. Cuna de nuestras familias, joya forjada con el denodado trabajo de muchas generaciones que labraron la Cuenca que hoy tenemos, porque el hacer memoria de distinguidos cuencanos que honraron a su tierra. En la Historia están escritas varias páginas que narran los nombres y hechos de ilustres personajes que alimentaron el desarrollo y crecimiento de una pequeña urbe, de calles lodosas y empedradas, con casas vestidas de pobreza y humildad, albergue de gente que laboró intensamente para conseguir metas y cumplir con difíciles retos que modernizaron e hicieron de esta ciudad, lo que hoy es y representa. Recordemos que la fundación de la Universidad del Azuay (U de Cuenca) por parte del Dr. Benigno Malo V, fue en octubre de 1867. Los servicios básicos como luz eléctrica desde 1914, el primer vuelo aéreo de Elia Liut en 1920, agua potable desde 1948 y con la mejor calidad a nivel nacional. En 1949 la telefonía automática con la empresa sueca Ericsson, y como ETAPA, desde 1968.
Añejo es el conflicto centralista y el abandono en el que ha vivido nuestra Cuenca, lo que vemos es el fruto de un gran esfuerzo de sus hijos, por lo cual es meritorio lo construido pese a la constante postergación de la cual continuamos siendo víctimas.
Somos pioneros en el manejo de aguas residuales con las plantas de tratamiento de Ucubamba desde 1999 y hoy se prepara una moderna en Guangarcucho. Hemos procedido en defensa de la naturaleza y los beneficios que los cuencanos obtenemos. Nada es sencillo, se requiere batallar todo el tiempo, y para muestra, cito al “Quinto Río”, que defendió al oro azul de los Andes australes y muy particularmente la protección de las Quimsacochas, por su alta importancia en generar agua para el sur ecuatoriano.
La Política se ha vuelto turbulenta, y el accionar de muchos ciudadanos es motivo de ácidas críticas, vestidos de escándalos, que laceran la honradez que fue cultivada por los cuencanos como característica cualidad.
No permitamos que la joya de nuestra propiedad, caiga en manos de irrespetuosos y ajenos a la cuencanidad, malos ciudadanos que buscan degradar las condiciones de vida y la elegancia de nuestra Ciudad. (O)





