Expertos consideran que las armas que se usan para hechos delictivos en Cuenca y Azuay provienen del mercado negro internacional y en muchos casos deja ver que los grupos delictivos están mejor equipados que la misma Policía.
Once de las 12 muertes violentas, contabilizadas en Cuenca este año, se ejecutaron con armas de fuego. Hay casos en los que se usó armas de largo alcance de uso autorizado solo para militares y fuerzas especiales de la Policía.
Además, existe una similitud en ocho casos y es que se ejecutaron al estilo sicariato. Este y otros aspectos evidencian una evolución en el uso de armas de fuego en la ciudad.
El reciente 2 de abril, por ejemplo, en la avenida De las Américas y Gonzáles Suárez, desconocidos asesinaron a tiros a José Carlos G., un ingeniero de sistemas que horas antes había adquirido un vehículo, con placas irregulares y reportado como robado en Guayas, en un patio de venta de carros.
Al día siguiente, personal policial allanó una vivienda en el sector ‘La Dolorosa’, de la parroquia Ricaurte, en la que halló, entre otros objetos irregulares, dos pistolas calibre 9 milímetros y dos fusiles calibre 5.56, que se habrían utilizado para cometer el atentado.
Los agentes también incautaron más de 100 cartuchos de distintos calibres. Eso no es todo, decomisaron seis granadas tipo piña, también de uso permitido solo a los militares.
El sábado, los agentes ejecutaron otro allanamiento por el mismo, esta vez en Las Orquídeas, en donde el personal neutralizó a dos sospechosos presuntamente vinculados al asesinato y a otros delitos como el tráfico de armas, droga y el robo de vehículos.
Otro hecho que refleja como evoluciona el uso de armas de fuego en Cuenca por parte de la delincuencia, es el ataque al estilo sicariato ocurrido en el barrio Las Peñas el pasado 2 de marzo.
En la agresión, desconocidos usaron fusiles de largo alcance para atacar a dos personas, una falleció y otra resultó herida.
A esta realidad se suma que en la cárcel de Turi frecuentemente se decomisan armas y cartuchos de distintos calibres. El 11 de marzo reciente, por ejemplo, el personal de seguridad halló dos armas de fuego y 347 municiones de diferente calibre.
En marzo pasado, Ángel Esquivel, comandante de la Subzona de policía de Azuay, refirió que los hechos delictivos recientes se ejecutaron con armas que estaban dentro de viviendas de la ciudad y que los presuntos sicarios llegaron de otras ciudades y aquí se las entregaron para cometer los hechos delictivos.

Armas sofisticadas
René Yebra Núñez, docente de la Facultad de Criminología de la Universidad Católica de Cuenca, sede Azogues, sostiene que el uso de armas de fuego por las organizaciones delictivas es, entre otros, sinónimo de poder, efectividad y rapidez en su modus operandi.
“Mejores armas significan más poder para la delincuencia organizada, ese es el mensaje que envían”, explica.
La diferencia actual no radica en el uso del arma en sí, sino en la sofisticación y el calibre del armamento, asegura el especialista en política criminal.
Yebra no puede aseverar que existan elementos policiales o militares corruptos que provean o faciliten que los grupos delictivos obtengan nuevas armas, pero no lo descarta, “yo lo veo muy difícil, muy rudimentario”, comenta.
Argumenta esto porque la delincuencia tiene los recursos suficientes para adquirir armamento de alto calibre en cualquier país del mundo e importarlo ilegalmente para utilizarlo indiscriminadamente.
Entonces, a su entender, no se usa a las fuerzas armadas para la adquisición de las armas de fuego.
Por otro lado, explica que los lugares en los que se ocultan las armas son las denominadas ‘casas de seguridad’, que en el argot criminológico se conocen a aquellos lugares que usan los grupos de delincuencia organizada para albergar armamento, drogas ilícitas y el ocultamiento de secuestrados
Resulta difícil identificarlas y solo los equipos de inteligencia militar y policial tienen la capacidad de hacerlo. A cualquier ciudadano le resultaría complicado identificarlas.
Para combatir a la delincuencia, dice Yebra, la política criminal baraja dos opciones clave: el control y la prevención.
El primero vincula a todas las instituciones públicas encargadas de la seguridad. Y, el segundo, busca implementar programas focalizados para incentivar la cultura jurídica, la cultura de la denuncia y la cultura de la prevención.
Suministro de armas
Omar León, exoficial de Policía y exdirector de la cárcel de Turi, sostiene que se conocen las rutas por las que ingresan las armas, y comentó que una de las más usadas es por la frontera con Perú.
León, experto en seguridad, refirió a El Mercurio que las armas suelen llegar provenientes de Brasil, Argentina y Perú, e incluso de rastrillos militares y policiales extranjeros.
Con el dominio de las armas, dice León, se trata de controlar todo. Por ello, cree que es urgente crear y ejecutar un plan de seguridad. A él le preocupa que no se ataque al núcleo del problema.
Dice que la falta de un plan de seguridad de ciudad genera las condiciones para que los grupos delictivos actúen. (I)
Aumenta uso de armas de fuego para cometer femicidios
El uso de armas de fuego para cometer femicidios en el país aumenta irremediablemente, según cifras de Aldea, organización dedicada a registrar hechos de violencia de género a escala nacional.
En su reporte trimestral, la entidad revela que en 2019 el 8 % de los femicidios se cometían con armas de fuego. Para 2025, el porcentaje aumentó de manera alarmante al 78 %.
Desde 2019 el aumento ha sido paulatino y solo bajó cinco puntos entre 2023 y 2024.

Ahora, entre el 1 de enero y el 15 de marzo de 2026, se contabilizaron, al menos, 78 muertes violentas, de las cuales el 78 % se ejecutaron con armas de fuego, es decir, al menos 60.
Estos datos, según Aldea, desnudan una realidad en Ecuador que lo ha convertido en “Estado de Decepción” para los derechos de las mujeres y niñas, pues cada 22 horas una mujer o niña es víctima de femicidio.
Del universo de las muertes registradas por la violencia machista, cinco eran mujeres trans, siete menores de 18 años, 21 femicidios íntimos y 52 femicidios en sistemas criminales.
“La ola criminal es también una ola femicida, y el Estado no responde”, se agrega de la entidad que defiende los derechos de las mujeres, niñas y adolescentes del país.
“Aún es posible blindar la ciudad de Cuenca”

En entrevista con Diario El Mercurio, Wagner Bravo, exsecretario de Seguridad Pública y del Estado, habló sobre las recientes muertes violentas, el uso de armas de fuego y el accionar de las organizaciones delictivas.
¿Cómo lee los hechos delictivos ocurridos recientemente en Cuenca?
Estos hechos no son recientes. Al parecer vienen desde 2021 o 2022, especialmente, los sicariatos. De una u otra manera, las ciudades que han tenido paz y una resiliencia muy fuerte para los actos delictivos debían tomara acciones desde hace mucho tiempo. Habría que blindar la ciudad, el cantón y la provincia para evitar que el crimen internacional organizado, al parecer liderado por Los Lobos, se tome la ciudad. Si Cuenca estuviera preparada no se dieran estos hechos. Pero, todavía es tiempo. Hay que cuidar aspectos sociales, como el lavado de activos que se evidencia en el sector inmobiliario, ahí es en donde se mezcla el crimen internacional organizado. Los grupos narcoterroristas deben haber hecho un análisis de cuáles son las ciudades, los lugares más tranquilos, más pacíficos del Ecuador para mover allá sus actos delincuenciales. Y eso lo estamos viendo con las muertes violentas en Cuenca. A eso se suma que la ausencia de un plan de seguridad ciudadana.
¿Cómo evoluciona y qué está pasando con el uso de las armas de fuego en Cuenca?
Los delincuentes criollos, que yo les llamo, no funcionan independientemente. No es que Los Lobos, Los Choneros son una gran mafia como para poder obtener armas. Ellos tienen contacto con los carteles de la droga en América. Todo gira alrededor del narcotráfico y de la minería ilegal y todos los delitos conexos. Recordemos que el señor Oliver Sinisterra, que tenía ese grupo que sigue existiendo en Colombia, tenía mejor armamento que las Fuerzas Armadas. Para los delincuentes que pelean por el control territorial, por controlar las rutas de narcotráfico, para ellos es muy fácil sacar dinero, comprar en el mercado negro las armas. Las armas vienen desde el Perú, especialmente las armas largas, fusiles de cualquier tipo o vienen de Estados Unidos. Se ha encontrado que vienen armas desarmadas por piezas. En el mercado negro un fusil debe estar en unos 10.000 dólares. Pero ¿qué son diez mil dólares para las organizaciones narco-delictivas?
¿Son armas que podrían ser de uso exclusivo de los militares?
Son armas de uso autorizado para los militares en Ecuador. Las armas .223 o 5.56 están solamente autorizados para el uso de fuerzas armadas y los grupos especiales de la policía.
Pero, entonces, ¿de dónde vienen?
Las Fuerzas Armadas han encontrado armas que son de las fuerzas armadas del Perú, que son sustraídas de los rastrillos y que de una u otra manera llegan al Ecuador. Y lo mismo sucede con las armas que venden en los EE.UU. En Estados Unidos no solamente se compra una pistola, pueden comprar un rifle de caza y pueden comprar un fusil M16 o cualquiera de ellos. En Ecuador, éstas son de uso exclusivo de las fuerzas armadas. No hemos determinado o no se ha escuchado que nos hayan sustraído de los rastrillos de las Fuerzas Armadas.
¿Cuántas organizaciones delictivas operan en Ecuador?
Nosotros tenemos cerca de 22 grupos narcoterroristas, que al parecer pueden ser 40. Multipliquemos por lo que dice el ministro Reimberg o el ministro de Defensa, que son cerca de 50 mil personas, solamente que tengan unas 20 mil personas, imagínense en el potencial que está en manos de los delincuentes de armas ilegales y que pueden ser utilizadas en cualquier momento.
¿Cómo se distribuyen a los domicilios o casas de seguridad?
Cualquier ciudadano que sale a la calle y saluda a una persona, no saben si es parte de un grupo delincuencial. Ellos están mezclados en la sociedad, alquilan casas, departamentos y viven en diferentes lugares y no sabemos quiénes son ni dónde están ubicados. Entonces ahí es donde en la época del ‘socialismo del siglo XXI’ nos dejaron en la indefensión y se destruyó el sistema de inteligencia. Ahora, lo más importante es tener inteligencia.
¿Ayuda el sistema de justicia?
El sistema de justicia debe ayudar. Porque el sistema de justicia no puede permitir que una persona que tiene un fusil en su vivienda quede en libertad porque el juez pregunta a los policías si el ciudadano tenía el arma en las manos y que, de no ser así, ¿cómo sabían que le pertenecía a él?
¿Qué se viene?
Estamos avisando de que Los Lobos, que al parecer es el grupo que se ha expandido, está queriendo tener el control de toda la provincia de Azuay. En este contexto, algún otro grupo delictivo quiere entrar también y no se han repartido, en términos coloquiales, bien el pastel. Por lo tanto, va a haber esta pelea entre bandas. Pueden haber muchas más muertes entre ellos. Por lo tanto, es necesario que la ciudadanía, el Alcalde, el Prefecto, el Gobernador realmente se reúna, que dejen las ideologías políticas a un lado, que pensemos en el bien común de la ciudadanía. Si no se unen y no hay una planificación adecuada, no solamente del empleo de Fuerzas Armadas y Policía.
¿Qué hacer para enfrentar este fenómeno?
No hay necesidad de que solamente el Presidente ponga una política y eso va a decantar en un plan. Ese plan tiene que ser integral. Tiene que ver con las causas coyunturales estructurales de la violencia. Luchemos todos contra el lavado de dinero, la minería ilegal, la migración ilegal. Para eso se necesita un plan de seguridad de la provincia, del cantón que integral e involucre a todos. (I)
DATOS
- La ley es clara al puntualizar que para calificar un delito como sicariato se requiere evidencia concreta como un comprobante de pago a la persona.
- Al menos ocho de las muertes violentas registradas en Cuenca este año, se ejecutaron bajo la modalidad sicariato.
- El reciente fin de semana, policía evitó el tráfico de fusiles en Ponce Enríquez, en donde se incautaron tres fusiles y un lanzagranadas.






