Qué hacer en el cantón El Pan: bosques, cascadas y turismo vivencial

El cantón azuayo de El Pan, a 63 kilómetros al noreste de Cuenca, reúne miradores, paisajes, cascadas y turismo vivencial. XCA

El cantón azuayo de El Pan, a 63 kilómetros al noreste de Cuenca, es un territorio donde el paisaje y la vida rural marcan el ritmo.

El recorrido por esta zona incluye huertos, senderos en el bosque del Collay y caminatas hacia la cascada de Las Dudas.

“El cantón tiene características hermosas, sobre todo la calidez de la gente, la tranquilidad, la paz, la armonía y el paisaje”, señala el alcalde Wilson Ramírez.

Entre los atractivos menciona la ruta del oso de anteojos, los miradores de Turi y de Cari y Huarmi Collay, así como el Río Coyai, el cerro de Ñuñurco y Peña Blanca. “Son espacios libres de contaminación. Es un lugar para pasar un fin de semana o unas vacaciones”, añade.

Para llegar desde Cuenca, el camino inicia por la autopista E35 en dirección a Azogues y continúa por la vía E40 hacia Paute, Guachapala y finalmente El Pan. El trayecto toma poco más de una hora.

La economía se sostiene en la agricultura y la ganadería. A esto se suman con propuestas de turismo comunitario y rutas gastronómicas como el hornado de Mamá Panchita, Restaurante Corvel, Casona de Palmas y la Destilería Los Torres.

En el centro cantonal, la plaza y la iglesia de San José son puntos de parada al llegar. El templo, construido en adobe y tapial, conserva una escultura de Cristo tallada en 1930 por el artista cuencano Daniel Alvarado.

A pocos metros, el taller de la artesana Verónica López ofrece piezas de cerámica elaboradas a mano, que se exhiben en el mismo espacio donde se elaboran.

Turismo rural en FADA

Una de las experiencias cercanas a la vida rural se encuentra en la Finca Agroturística Don Antonio (FADA).

“Aquí las personas viven de cerca lo que es el campo y pueden probar productos artesanales como licores, yogur, manjar y mermeladas”, explica Ana María Villavicencio, hija de Don Antonio.

La visita incluye un recorrido guiado por los cultivos, cosecha de productos agrícolas, explicaciones sobre prácticas agroecológicas y la preparación de recetas tradicionales con ingredientes que se recogen ese momento.

La jornada en FADA dura aproximadamente 4 horas. Los horarios son de lunes a domingo a partir de las 10:00.

Se necesita hacer reserva previa, de manera que los alimentos vayan del huerto a la mesa. El valor que se invierte es 20 dólares adultos y 12 dólares niños. Las reservas se pueden hacer al WhatsApp 0984 213 952.

“Aquí vienes a sentir, saborear y ser parte de una historia viva que comenzó con mi padre”, dice Ana María.

Cascadas de Las Dudas

A unos 40 minutos del centro cantonal, en el sector Collay Chico, se encuentra el acceso a las cascadas de Las Dudas.

Se trata de un sistema de 12 caídas de agua dentro del bosque del Collay.

El ingreso implica caminatas por senderos irregulares y tramos húmedos, por lo que se recomienda llevar calzado adecuado y disponer de tiempo suficiente.

En el sitio también se ofrecen actividades como camping, pesca artesanal y recorridos guiados. Para mayor información puede contactar al 098 395 3262.

El bosque protector del Collay forma parte de esta ruta. Es un área extensa, con presencia de especies propias del bosque montano, donde se han avistado especies como el oso de anteojos, el tapir andino y diversidad de aves que pueden observarse a lo largo de los senderos.

El mirador de Cari y Huarmi Collay permite una vista amplia del entorno y es uno de los puntos más accesibles dentro de esta área.

La Ruta del Oso de Anteojos es una experiencia de senderismo de dificultad media en el Bosque Protector del Collay. La caminata dura aproximadamente 5 horas.

Mirador de Turi

El mirador de Turi ofrece una vista amplia del cantón de El Pan y parte de Sevilla de Oro. Está ubicado a un costado del centro cantonal.

De acuerdo a la versión de algunos historiadores, los cañaris consideraron a este cerro sagrado, por lo que se deduce que en la cima, se realizaban rituales de adoración a sus deidades. En el centro, se ha erigido una cruz de 20 metros de altura.

El cerro Ñuñurco y el bosque protector del Collay acercan al visitante a la flora y fauna de montaña.

Recorrer El Pan integra naturaleza, gastronomía y actividades al aire libre. El visitante transita entre cultivos, senderos y espacios donde la vida comunitaria se mantiene vigente.

¿Por qué se llama cantón El Pan?

El nombre del cantón también forma parte de su historia. “Existen varias versiones sobre su origen. Una de ellas señala que los cañaris de estas tierras adoraban al dios Pan, a quien atribuían la protección de los pastores y sus rebaños en las altas montañas”, explica el alcalde.

Otra recoge el testimonio del historiador Juan de Velasco, quien menciona la presencia de un cacique llamado Topa-Pan. También se habla de colonos españoles de apellido Pan que se habrían asentado en la zona y dado nombre al lugar. Todas forman parte de la memoria oral.

Quienes visitan este territorio deben considerar recomendaciones: no dejar basura, respetar la flora y fauna y llevar ropa y calzado adecuado para caminatas o recorridos en zonas de altura. (PNH)-(I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.