A nivel mundial este 22 de abril se conmemora el “Día de la Madre Tierra”, y para el efecto existe abundante información sobre los daños que genera el ser humano sobre el planeta, empero, más dimensionamos el problema en base a informaciones que vienen desde afuera, pero, “como que a nosotros no nos toca”. En este contexto, debemos hacer causa común, y específicamente: “la defensa de la madre tierra, en el Azuay”.
Comencemos mencionado que no muchos colaboran en la clasificación y recolección de la basura. Estamos mal acostumbrados a “botar” desperdicios donde sea, desde un pucho de cigarrillos hasta las sobras de chicles, desde escupir donde sea hasta comer o ingerir licor en las aceras, plazas y avenidas. Descartemos la absurda costumbre y o justificación de que porque es animal (de 4 patas), puede hacer sus necesidades fisiológicas en donde sea, incluso, algunos “aseados” no quieren que ensucien sus “mansiones” sacando a sus mascotitas a los parques y afines para el clásico ¡po po!
Exigimos que las compras nos emplastiquen, y ¡bien! Compramos por internet “maravillas chinas”, desde juguetes hasta ropas, “disque baratas”, pero no reconocemos que son potenciales contaminantes. El ruido e incluso los juegos pirotécnicos desde los castillos hasta los “cuetes” del corpus Cristi son considerados contaminantes subestimados, igual que los tallarines que se extienden de poste a poste y que alteran la visión y escamotean la belleza de la ciudad. Da terror, pero ya vendrán las campañas electorales donde se aprovechan de espacios de la naturaleza para embadurnar de pinturas desde piedras hasta puentes. Hablemos de los volqueteros que extraen materiales del lecho de los ríos hasta el abuso, incluso ensucian calles con material desperdigado. No olvidemos que el Azuay ha sido víctima de los pirómanos. La minería ilegal (incluso la llamada legal) contamina y mucho los ríos, afectando a poblaciones como: Gualaceo, Chordeleg, Sígsig, Ponce Enríquez y más, pero también suman a la contaminación los misiles disparados por nuestro glorioso ejército. No nos olvidemos que algunas poblaciones vierten sus aguas servidas a los ríos. Y algo, muy tolerado, es la desestabilización de suelos debido a las prácticas arcaicas de la agro ganadería, y más los inviernos que producen deslizamientos de tierras.
Son pequeñas muestras de lo que somos “capaces” de atentar contra la madre tierra, y que, ojalá, este día de conmemoración no solo sea de festejos, sino el inicio de un cambio de actitud en defensa del mundo en el cual vivimos. (O)







