Oswaldo Encalada: una charla inspiradora

Un día cercano, hice una cita con un distinguido amigo; nos encontramos y compartimos un aromático café de especialidad y, luego de un cordial saludo, iniciamos una tertulia enriquecedora, inspiradora, gratificante. Imposible que no sea así, estuve en frente de un investigador apasionado, como es el filólogo Dr. Oswaldo Encalada Vásquez, autor de una prolífica producción de 67 libros, (uno nuevo en la puerta del horno), que han llenado espacios de quienes son ávidos del conocimiento. Entre Lingüística, Ensayos y Diccionarios, así como Narrativas, Cuentos y Fábulas, investigaciones del idioma, de las toponimias, las expresiones, la lengua morlaca, las palabras y la cultura, de la antroponimia de origen no hispánico en el austro ecuatoriano, de las razones del nombre Azuay, Modismos cuencanos, Diccionario de la artesanía ecuatoriana, Los cañaris y su lengua. Además de Los juegos tardíos, Crisálida, Palabra derramada, El milizho, entre otras obras de su fecunda gestión investigativa y bibliográfica.

Una tertulia con el Maestro es como miel para el colibrí, luz para la fotosíntesis o agua para una semilla, pues nace el interés y, por qué no calificar como curiosidad, por escucharlo con sus muy interesantes conclusiones, en términos de que su vida ha sido “investigar”. Cita que el norte de su vida fue “entender”: para saber qué, por qué y de dónde. Y leer-crear: para escribir cuando encuentra razones de cierta y lógica conclusión.

Cita que las palabras son como monedas de intercambio de información, con un cierto grado de mecanicidad y otro de interacción cerebral, que significa que, al receptar el mensaje, se lo entiende.  Obviamente, el lenguaje técnico o científico especializado, está en dependencia de cada profesión y, por ello, no es para todos. 

Nos comenta que el nuevo libro es histórico, de la razón del nombre Tomebamba, nuestro río mayor que, al pasar a los pies de Pumapungo, hace un giro en forma de hoz (tumi). Un cronista de Indias, Fray Martín de Murúa, señala que en las guerras entre las huestes de Huáscar y Atahualpa, hubo un combate en una zona llamada Tumichacha (actual puente de El Vergel) sobre el río “Tumi”, hoy conocido como Tomebamba. 

A través de esta columna, hacemos llegar una cálida felicitación al destacado Hombre de letras e investigador, que tiene la bondad de compartir con sus lectores, material de gran valía. (O)

Dr. Eduardo Sánchez

Dr. Eduardo Sánchez

Doctor en Química por la Universidad de Cuenca. Excatedrático de la Universidad de Cuenca. Director del Proyecto “Reproducción de orquídeas por semillas”. Conferencista y articulista internacional.