El respeto a uno mismo

Cuando tu pareja, un amigo o compañero de trabajo te han hablado en un tono que te incomoda, ¿te has quedado callado? O cuando alguien te pide que hagas algo que no te convence, pero de todos modos lo haces, ¿cómo te sientes después? ¿No sientes que te has traicionado? Cada vez que nos callamos y que cedemos sin realmente estar convencidos, demostramos el poco valor que nos concedemos ante nosotros y los demás. Es decir, nos autosaboteamos como personas. 

Cuando somos niños, una de las primeras palabras que aprendemos a decir es “no”. Y una de las razones es la frecuencia con la que la escuchamos. A medida que crecemos, nos enseñan que esta palabra no es la más adecuada para contestar, y nos entrenan para hacer lo que se nos ordene. 

Con esto implantado en nuestra mente perdemos la habilidad para negarnos a algo, y encontramos que es más fácil decirnos “no” a nosotros mismos para no ofender, para llevar la fiesta en paz o para sentirnos aceptados por otros. Con esta forma insana de reaccionar corremos un gran riesgo que, con el tiempo, pagamos el precio. Sin ser conscientes, nuestra autoestima se va deteriorando y reprimimos un resentimiento que se acumula como la fuerza de un volcán y que, en algún momento, explotará. 

Necesitamos desaprender lo que nos inculcaron de niños y aprender a escucharnos antes de contestar afirmativamente a algo. Debemos expresar nuestros pensamientos y deseos para hacer valer nuestros derechos, sin afectar los de los demás. Les dejo algunas sugerencias para empezar el proceso de desaprender:

Tenemos derecho a equivocarnos; a cambiar de opinión y actuar de manera diferente; a mostrarnos inconformes y protestar sobre algo con lo que no estemos de acuerdo; a pedir consejo, ayuda o apoyo emocional; a sentir y a expresar dolor; a estar solos, aun cuando los demás nos tilden de raros o antisociales; a decir no, en cualquier momento o bajo cualquier circunstancia; y, por último, a veces es sano mentalmente ponernos a nosotros antes que los demás. Cuando decimos “no” a todo lo que no queremos, realmente nos estamos diciendo “sí” a nosotros y ese acto que puede parecer irrelevante construye y refuerza nuestra autoestima, la que debemos cuidar como a una joya preciosa. 

Recordemos que el mejor respeto que podemos demostrar, es el que nos tenemos a nosotros mismos.  (O)

Lcda. Bridget Gibbs

Lcda. Bridget Gibbs

Periodista y escritora. Norteamericana de nacimiento, pero cuencana de corazón. Radicada en Cuenca desde hace 45 años. Lleva una década colaborando con la página editorial de El Mercurio.