Jonas Vingegaard entró este domingo en Roma en el muy selecto círculo de los vencedores de las tres grandes vueltas al conquistar su primer Giro, que piensa utilizar como trampolín para el Tour de Francia.
Tras tres semanas de control absoluto, el danés cruzó la línea final rodeado de sus compañeros del Visma antes de ir a los brazos de su esposa y de sus dos hijos, todos vestidos de rosa, que representan «todo» para él.
«Verles en la llegada hace que mi victoria sea todavía más bonita, me hace saltar las lágrimas, siempre están ahí para mí», reaccionó, conmovido por la emoción.
«Es fabuloso, he soñado toda mi vida con ganar esta carrera», añadió, logrando ya en su primera participación una hazaña que ningún otro corredor en activo, ni siquiera Tadej Pogacar, ha conseguido: ganar las tres grandes vueltas en su carrera.
Tras el Tour de Francia en 2022 y 2023 y la Vuelta a España el año pasado, Vingegaard se convierte en el octavo hombre de la historia en completar la trilogía, después de Bernard Hinault, Eddy Merckx, Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome.
«Formar parte de este club es un poco irreal para mí, creo que todavía no me doy cuenta”, declaró el sábado por la noche, después de haberse adjudicado una quinta victoria de etapa en este Giro que ha dominado «de la cabeza a los pies», como constató el australiano Jai Hindley, tercero.
Sin forzar, Vingegaard cumplió con su condición de grandísimo favorito ante una competencia rápidamente resignada, para terminar con una ventaja en la general de 5 min 22 s sobre el austríaco Felix Gall (Decathlon CMA CGM), que se sube por primera vez al podio de una gran vuelta. (D)
Más noticias deportivas












