Un toque de queda se declaró el domingo en la ciudad estadounidense de Newark, próxima a Nueva York, tras enfrentamientos entre la policía y manifestantes opuestos a las políticas migratorias del presidente Donald Trump.
La medida abarca las inmediaciones de un centro de detención de migrantes en Newark, una ciudad de Nueva Jersey a unos 22 kilómetros de Manhattan, y regirá hasta nuevo aviso entre las 21H00 y las 06H00 locales (01H00 y 10H00 GMT), según un comunicado.
«Se implementa de inmediato un toque de queda obligatorio en un radio de media milla (800 metros) alrededor de Delaney Hall», un recinto gestionado por la policía federal de inmigración (ICE), dijo el alcalde de Newark, Ras Baraka, citado en el texto.
Este establecimiento de 1.000 camas y operado en forma privada ha sido el foco de protestas desde hace varios días.
Tras una jornada de manifestaciones en su mayoría pacíficas el sábado, incluida una contramarcha en apoyo de ICE, algunas personas intentaron traspasar una barricada policial, lo que llevó a la policía a utilizar gases lacrimógenos.
«No sé por qué estos individuos atacaron ni qué pretenden hacer, pero me niego a permitir que estos actos peligrosos perjudiquen el compromiso de Nueva Jersey de garantizar la seguridad pública», reaccionó en X la gobernadora demócrata del Estado, Mikie Sherrill.
El viernes, las autoridades intentaron reducir la tensión al trasladar las responsabilidades de seguridad de ICE a la policía estatal y establecer zonas designadas para las protestas. Sin embargo, estas medidas no evitaron nuevos choques nocturnos.
Las protestas fueron impulsadas por una huelga de hambre y de trabajo iniciada por detenidos en Delaney Hall.
En una carta publicada por el Movimiento Cosecha de defensa de los inmigrantes indocumentados, unos 300 de ellos afirman estar «detenidos sin motivo válido» y «no recibir atención médica adecuada». También denuncian «la mala calidad de la comida». (I)
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