Niños y niñas

Se me estruja el corazón mirarlos en las calles, suplicándote que les compres bolsas de basura, pañitos húmedos, papas fritas, caramelos y, estos días, frutas de temporada. El costo un dólar, la competencia en las esquinas es cada vez mayor, me cuenta Josué. Tiene once años, me dice, es el segundo de cuatro hermanos; Manuel, el mayor, trabaja en una construcción “ayudando” a pasar los materiales; sus hermanas y él van a la escuela en la mañana. Su padre salió “a la yoni” para trabajar, era mecánico; no saben si llegó o no, nunca han recibido noticias suyas. Venden papas fritas y de vez en cuando rosas “se vende menos, pero se gana más”. No necesito bolsas de basura, tengo ya muchas, le compro, le recibo, me agradece, le devuelvo la bolsa para que la siga vendiendo, me mira sorprendido y alguna chispa de luminosidad alcanzo a sentir en su entristecida mirada. Como Josué y sus hermanos, son muchísimos y cada día más niños, niñas y adolescentes que junto con sus familias sienten hambre y la pobreza los expone a riesgos de violencia, explotación y deserción escolar –4 de cada 10 viven en condiciones de pobreza multidimensional, con privaciones en educación, salud, vivienda y acceso a servicios básicos–. No se puede ocultar en este “nuevo Ecuador”, el crecimiento de la pobreza urbana. Rostros inocentes que nos reflejan como comunidad. Cada niño en la calle es un espejo de nuestras omisiones y de un Gobierno que ha entregado el bien común al FMI. No son cifras: son vidas que reclaman justicia y dignidad. (O)

Lcda. Ana Abad R.

Lcda. Ana Abad R.

Periodista, editora y correctora de estilo; es parte del grupo editorial Quillca editores. Ha publicado investigaciones sobre cultura popular y artesanías. Es directora de contenidos del Portal Digital Voces Azuayas.