Subrogancia y renuncias

Marisol Peñaloza, acalde subrogante de Cuenca hasta diciembre de 2026, pidió la renuncia a gerentes, coordinadores, directores y otros servidores municipales que ocupan cargos de nivel jerárquico superior.
Ni bien asumir el cargo, despidió a dos asesores del alcalde titular, Cristian Zamora, cuyos derechos políticos están suspendidos.
Desde entonces, las tensiones propias del ejercicio temporal del poder han ido escalando, alimentadas por presiones externas, por aquellas que se derivan de las primeras escaramuzas de la campaña electoral, y, quién sabe, por qué otros motivos.
La renuncia de la gerente de la empresa EMAC, María Caridad Vásquez, podría ceñirse en aquel contexto.
Obvio, no por ser subrogante, la alcaldesa no tenga todas las atribuciones legales para dirigir una administración acorde con sus objetivos, aunque sea para escasos seis meses.
De acuerdo a la circular enviada para que 35 funcionarios le presenten sus renuncias, la finalidad es realizar un proceso de evaluación institucional.
Los que sean ratificados o aceptadas las dimisiones obligadas, será un buen parámetro para analizar el trasfondo de la decisión, aunque en el sector público las renuncias surten efecto inmediato, por encima de si son o no aprobadas.

No está demás decir que cualquier autoridad ejecutiva suele rodearse de colaboradores de confianza.
No debe perderse de vista que, por ejemplo, en el caso de las empresas un cambio de gerentes significará comenzar desde cero. Si así ocurre, estos también querrán administrarlas con gente de su confianza.
Un interinazgo debe ser entendido como tal, menos para, presuntamente, reemplazar una burocracia por otra, repetimos, por solo seis meses.
Pero como en política “hasta se tosta granizo”, y conociendo que la justicia se acopla a otros intereses, no sería de dudar que al alcalde suspendido se le impida regresar, tanto más por los procesos judiciales que tiene en su contra.

REM

REM

REDACCION EL MERCURIO