Al leer sobre las cifras de inversión por parte del Estado, con dinero público que buena falta hace para la realización de una gran cantidad de obras para el bienestar de la comunidad, me entra una sensación de angustia pues considero un hecho perverso y hasta culpable dedicar grandes sumas de dinero para invertirlas en la tal campaña electoral.
La organización de eventos, movilización de personas y remuneración de personal que se ocupe de organizar y realizar estas cosas me pare un gasto perverso pues, además de entregar dinero a gente que dizque se ocupa de promocionarlos, sirve para entregar dinero a los que hacen de la política un pingüe negocio, considero que tales actividades no llegan a impactar realmente en el sentido de la gente. Oyen como oír llover y luego se olvidan para volver a mantener su decisión de votar por el candidato de su preferencia que, generalmente, lo es por razones más bien inconscientes o francamente populistas.
Lo que dicen que se invierte en “difundir propuestas” es algo realmente falso pues eso solamente promueve la mentira y falsedad. Se trata de la repetición cansina de las mismas frases y falsas promesas a las que nos tienen acostumbrados en estas épocas desde hace años y años, y que no piensan cumplir.
He visto que las cifras de gasto promocional asignadas a las diferentes candidaturas se hacen en base a complicados cálculos matemáticos que nadir piensa cumplir. Unos quieren que se asigne dinero a su candidatura para desviarlo a sus propios bolsillos, otros quieren para usarlo en calidad de inversión que luego será redituada y con creces en beneficio personal de los presuntos candidatos como hemos podido ver, con enorme repugnancia en una serie de “alcaldes” encarcelados, en muchos casos por ladrones.
A la inmensa mayoría de electores les importa un rábano lo que ofrezcan cumplir o hacer los tales candidatos. Vamos a votar porque esto es obligación y necesitaremos el “certificado de votación” para algunos trámites. Y punto.
De los que pierdan estas malhadadas elecciones, olvidaremos no solo sus promesas sino hasta sus nombres. De los que ganen pronto volveremos a saber a propósito de sus incumplimientos y falsedades demostradas, y de sus pillerías y mal uso de los dineros públicos que urgentemente se necesitan para obras en beneficio de la colectividad, ahora sí en verdad. (O)









