‘Homeschooling’ en Ecuador: cómo funciona la educación en casa

Educación en casa Ecuador
Louis Bourgeois le da una hora de clases en inglés a su hija, Amelie, quien además entrena tenis de alto rendimiento y estudia francés en la Alianza Francesa. Foto El Mercurio

Amelie tiene 10 años. Nunca ha entrado a un aula tradicional. Su historia educativa comenzó y continúa en casa, entre libros, ajedrez, caminatas, clases de idiomas y prácticas de tenis.

No fue una decisión suya. Cuando Amelie todavía no había nacido, sus padres comenzaron a preguntarse qué tipo de educación querían para ella. Catty Sigüenza y su esposo, Louis Bourgeois, sí habían conocido la escuela tradicional. Él, estadounidense y jubilado, tuvo dificultades con ese modelo durante su infancia porque se aburría con facilidad debido a su alto coeficiente intelectual.

Pensaron entonces que, si su hija heredaba esa capacidad, quizá un aula convencional no sería el lugar más apropiado.

Buscaron alternativas y conocieron el homeschooling o educación en casa. Fue entonces cuando la casa dejó de ser solamente casa. Se convirtió en el lugar donde Amelie aprende.

¿Cómo es estudiar en casa?

La jornada no tiene el sonido de un timbre ni la rigidez de un horario escolar. Desayunan juntos. Louis le da una hora de clases en inglés. Después llega el ajedrez. Viven en el campo y salen a caminar. Catty continúa con una hora de aprendizaje en español.

Por la tarde, Amelie cambia los libros por la raqueta. Entrena tenis de alto rendimiento. También estudia francés en la Alianza Francesa.

La flexibilidad es parte del método. Si un día sus padres no pueden acompañarla, Amelie lee o trabaja con sus libros. Si se levantó tarde, estudia más tarde. No necesita levantarse a las cinco de la mañana para llegar a una escuela.

Ella misma encuentra en esa libertad una de las razones por las que prefiere este modelo. Nunca le ha llamado demasiado la atención la escuela tradicional. Dice que le gusta aprender de la manera en que sus padres la acompañan y, sobre todo, sentir que puede decidir cómo quiere construir su futuro.

No todo, sin embargo, ocurre dentro de cuatro paredes.

Educación en casa y socialización

Para Catty, sentarse seis horas junto a otros 20 niños de la misma edad no constituye necesariamente socialización. Amelie acompaña a su madre a la ciudad, va al banco, visita parques y comparte con familiares. También recibe amigos en casa.

Cuando era pequeña, sus padres incluso ofrecían clases gratuitas de inglés a otros niños de la comunidad para que jugaran y aprendieran juntos.

La niña, según su madre, es sociable. Mucho.

Otras experiencias de homeschooling en Ecuador


Jorge Morales Torres (I) junto con sus hijos María Elena y Josué Sebastián, y su esposa, Marisol Alba, durante una jornada de revisión de tareas en casa. / Foto El Mercurio

La experiencia de la familia Morales Alba muestra un camino diferente hacia el homeschooling.

Jorge Morales Torres decidió sacar a su hija María Elena de la educación tradicional durante sus tres últimos años de colegio. El exceso de tareas y las exigencias escolares habían comenzado a limitar el tiempo que ella dedicaba al conservatorio.

Después, su hijo Josué Sebastián siguió un camino parecido. Hoy tiene 14 años y lleva alrededor de seis años de educación en casa.

La transición no fue inmediata. Jorge reconoce que lo más difícil fue desescolarizarse también como padre.

Durante generaciones, la idea de aprender ha estado asociada a deberes, tareas, horarios y contenidos que deben cumplirse. En casa descubrieron otra lógica. Si un concepto no estaba comprendido, podían detenerse y continuar hasta dominarlo, sin la presión de pasar al siguiente tema porque así lo establecía una planificación semanal.

Las matemáticas podían esperar. La comprensión no.

Aprender fuera de los libros

La educación en casa también permitió encontrar aprendizaje en lugares que difícilmente aparecen en un cuaderno.

Hacer pan, por ejemplo, puede convertirse en una clase de matemáticas, química y física. Medir ingredientes, pesar cantidades, observar la acción de la levadura o calcular la temperatura del horno permite aprender desde una experiencia cotidiana.

Jorge asegura que la lectura produjo otro efecto en su hijo. Josué Sebastián ha leído entre 40 y 50 libros. Esa práctica, sostiene, fortaleció su expresión y su vocabulario.

El adolescente estudia además en el conservatorio y llegó a ser seleccionado para un papel principal en una ópera del Coro Infantil del Conservatorio.

María Elena, su hermana mayor, tiene 22 años, estudió arquitectura y ya pasó por la universidad. Para su padre, la autonomía adquirida durante la educación en casa facilitó esa transición.

Aprender a organizar su propio trabajo, asumir responsabilidades y estudiar por cuenta propia terminó siendo una ventaja frente a la estructura universitaria.

¿Qué se necesita para hacer homeschooling?

Fabiola Narváez, directora de Skholé, explica cuáles son las ventajas de estudiar en casa y las condiciones para aplicar a esta modalidad educativa. / Cortesía

La educación en casa no funciona simplemente porque una familia quiera trasladar la escuela al comedor.

Fabiola Narváez, directora de Skholé, advierte que existen tantos motivos para optar por esta modalidad como familias que la eligen.

Algunas buscan responder a necesidades educativas especiales. Otras tienen hijos con talentos deportivos o artísticos que chocan con los horarios escolares. También hay familias que toman esta decisión por situaciones de violencia, inseguridad o dificultades de adaptación.

En Ecuador, explica Narváez, la educación en casa está regulada desde 2009. La pandemia, sin embargo, la puso bajo una nueva luz y permitió que muchas familias descubrieran que existía esta posibilidad.

Narváez insiste en una distinción fundamental: los padres no necesariamente deben convertirse en profesores de sus hijos. Su tarea consiste en acompañar el aprendizaje, buscar recursos, tutores o espacios adecuados y construir una ruta que permita al niño desarrollar las herramientas que necesita.

La libertad, por sí sola, tampoco basta.

Educación en casa: estructura y flexibilidad

Entre una casa convertida en escuela tradicional y otra donde el niño decide absolutamente todo existe un punto intermedio.

Para Narváez, la educación en casa necesita estructura, rigor, orden y objetivos, pero también flexibilidad y respeto por los intereses del estudiante.

El exceso de rigidez puede reproducir en el hogar aquello de lo que la familia quiso apartarse. El extremo contrario puede dejar al niño sin una guía adulta suficiente.

La socialización es otra de las grandes preguntas. Narváez sostiene que aprender a vivir en sociedad no depende exclusivamente de compartir aula con niños de la misma edad.

Los espacios deportivos, artísticos, culturales, comunitarios o de aprendizaje de idiomas pueden convertirse en lugares de encuentro. La diferencia está en que, fuera de la escuela, la familia debe buscarlos deliberadamente.

Y esa búsqueda, dice, implica responsabilidad.

¿El homeschooling está permitido en Ecuador?

La educación en casa no constituye una alternativa abierta de manera general para todos los estudiantes. En el país, las familias pueden acceder a esta modalidad bajo los criterios establecidos por el Ministerio de Educación, Deporte y Cultura.

Así lo explica Priscila Ávila Larriva, coordinadora Zonal 6, quien señala que actualmente existen dos instituciones públicas habilitadas: la Unidad Educativa Los Arupos, en la Zona 9 (Quito), y Los Guayacanes, en la Zona 8 (Guayaquil, Durán y Samborondón).

Estas instituciones ofrecen educación virtual y educación en casa, esta última con acompañamiento de tutores capacitados. Las modalidades reciben estudiantes de todas las zonas del país.

¿Quiénes pueden acceder a la educación en casa en Ecuador?

Ávila indica que el acceso está regulado por el Acuerdo Ministerial MINEDEC-MINEDEC-2026-00023-A y por lineamientos específicos para estudiantes con necesidades educativas específicas.

Entre los casos contemplados están:

  • Situaciones de vulnerabilidad.
  • Movilidad humana.
  • Migración.
  • Necesidades educativas específicas.
  • Altas capacidades.
  • Estudiantes que asisten a conservatorios.

El proceso utiliza una plataforma virtual y el currículo nacional. El seguimiento corresponde a las instituciones educativas y a las Unidades Distritales de Apoyo a la Inclusión, integradas por equipos especializados y multidisciplinarios.

Para Ávila, la modalidad busca garantizar acceso, permanencia y participación educativa con calidad, inclusión y acompañamiento, mediante la articulación entre institución, familia y servicios de apoyo.

Una educación sin uniforme ni timbre

Amelie todavía no sabe exactamente qué profesión tendrá. Por ahora dice que podría ser artista. Le gustan las esculturas. También le gusta el tenis y el ajedrez.

Por ahora, ella sigue aprendiendo en casa. Sin uniforme, sin timbre y sin haber ocupado jamás un pupitre de una escuela tradicional. (I)

VIDEO: La experiencia de la familia Morales-Alba

OPINIÓN



“Educar es dejarlos pensar”

Gabriel Pacurucu Fuentes, sicólogo educativo, analiza las cualidades del ‘homeschooling’ y cómo debe sobrellevarse en cada familia. / Cortesía

La educación en casa puede ser una alternativa valiosa, pero no debe confundirse con aislamiento ni con control absoluto de los padres. Su principal fortaleza está en la posibilidad de atender las necesidades, intereses y ritmos de aprendizaje de cada niño.

Sin embargo, conocer bien a un hijo no significa necesariamente saber planificar, enseñar o evaluar. Por ello, esta modalidad requiere preparación y, cuando sea necesario, acompañamiento profesional.

La autonomía también se construye al afrontar dificultades y frustraciones propias de la vida, mediante el contacto con otras personas y experiencias fuera del entorno familiar. Los niños necesitan vínculos estables, relaciones diversas y oportunidades para cooperar, cuestionar, resolver conflictos y tomar decisiones.

Los programas internacionales de educación en casa pierden parte de su potencial si se limitan a clases virtuales sin conectarse con la realidad social y cultural del estudiante. Los padres pueden transmitir valores, pero no deberían controlar toda la información ni todas las experiencias de sus hijos.

Educar también implica permitirles contrastar ideas, relacionarse con otros referentes, equivocarse y construir criterios propios.

La personalización solo favorece la autonomía cuando el niño participa realmente en las decisiones sobre su proceso. De lo contrario, el riesgo es que el acompañamiento termine convertido en dependencia y la educación, en una extensión de los temores de los adultos. (O)

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Diego Montalván

Diego Montalván

Editor general. Magíster en Comunicación Estratégica Digital, 21 años en medios impresos, especialista en edición periodística y autor de artículo científico en Media Education (Italia).