Nuevamente, en los últimos días, la crisis en el sistema de salud pública ha sido puesta en evidencia por diversos medios de comunicación del país, y esto a propósito del despido a más de 100 trabajadores (que incluyen a médicos, odontólogos y enfermaras) por parte del “Ministerio de Salud”.
Si bien dicho Ministerio ha pretendido justificar los despidos argumentado que es para “optimizar recursos” y por “razones técnicas”; sin embargo, la Federación Médica ecuatoriana, así como autoridades de Hospitales públicos, han criticado dicha medida no sólo porque no existen tales “razones técnicas”, y porque vulnera los derechos labores, sino sobre todo porque agrava la situación crítica en la que se hallan los hospitales y los centros de salud públicos; una situación caracterizada por la falta de medicinas, insumos, equipos, y la falta de personal médico y paramédico.
Aún más, se ha anunciado que este reciente despido no sería sino apenas una parte de alrededor de 1.300 trabadores de la salud pública, que estarían por ser despedidos en el transcurso del año 2026; un anuncio que no sorprendería debido a la orientación ideológica neoliberal del actual Gobierno y a sus compromisos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
En cuanto a lo primero, lo que caracteriza en general a los Gobiernos neoliberales es su poco afecto a las políticas sociales en salud y educación, y por lo tanto la reducción del gasto público en estas áreas. Y en cuanto a lo segundo, es conocido el esmero con el cual el actual Gobierno trata de cumplir las exigencias del FMI, una de las cuales es precisamente la reducción del gasto estatal en el pago de sueldos, en este caso a través de la reducción o despido de trabajadores del sector público.
El problema que atraviesa la salud pública es un problema grave y de fondo; que está siendo invisibilizado por otros temas, que son promovidos por el régimen como una especie de distractores de la opinión pública; incluyéndose también, como parte de esta estrategia distractora, la propaganda y la constante confrontación con otros sectores políticos y sociales. Y todo esto mientras los problemas de inseguridad, desempleo, alza de precios, corrupción, etc. continúan, y mientras la mayoría de la población permanece indiferente. (O)




