El anillo, parte II

Es difícil escribir sobre el matrimonio cuando aún no se tiene la sabiduría de varias décadas compartidas. La ilusión no basta, es más, puede romper los ideales. La seriedad, el compromiso, el amor verdadero, es lo que realmente sostiene tan profunda unión. Retomando los aspectos propios de la alianza matrimonial representados en un anillo que se mencionan en el libro “El Anillo es para Siempre,” hago énfasis en las últimas representaciones sobre cómo un anillo portado en la mano tantos años de matrimonio, posiblemente ya no nos lo podemos retirar y esto, también es muestra del compromiso con la fidelidad. El mismo dedo que lo lleva, se amolda al anillo al igual que uno se acopla al matrimonio, sabiendo bien que las expectativas con las que uno llega, si bien se hacen presentes por ahí, no son una realidad permanente, es más, a veces jamás aparecen.

Sin embargo, vale estar pendientes de que el anillo se puede perder. Dice el P. Espinosa de los Monteros “El anillo es muy valioso como para jugar con él. Si te lo quitas y te lo pones, si lo dejas aquí y allá, se puede perder…si lo descuidas, si te descuidas, se pierde.” Y lo mismo pasa si se cae en un hueco profundo, no lo podremos rescatar. Por el contrario, el anillo cuidado va tomando valor por su uso con el tiempo, aunque esté gastado, genera plusvalía de alma, de corazón. Puede necesitar ajustes o alguna reparación en el transcurso de los años recordando que viene bien manifestar esfuerzo y dedicación con la esposa o el esposo, ser más amables, más atentos, renovarse.

Esa historia construida, le quita el precio al anillo porque todos pueden amar. Reconocer el verdadero amor no cuesta, y por lo mismo, carece de un límite, pues no se acaba. Para ello, es importante que quienes están en un noviazgo, comprendan bien lo que significa el matrimonio antes de casarse. Entender cómo es emocionalmente la otra persona, cómo está su corazón, cómo maneja las responsabilidades, cuáles son sus metas, qué hace para cumplirlas. No es que se necesita tener todo hecho, pues en el camino también se va construyendo, pero un noviazgo maduro, alejado de lo pasional, permitirá fundir mejor los cimientos de un matrimonio para siempre, sabiendo que amar es respetar, querer hacer feliz al otro, perdonar, elegirse cada día y avanzar. (O)

Lcda. Estefani Chalco

Lcda. Estefani Chalco

Magister en Gestión Cultural, Licenciada en Estudios Internacionales y Comercio Exterior. Ha ejercido funciones en el sector público y privado ante organismos internacionales. Gestora de proyectos sociales.