“Actitud es la posición y orientación indicadora de acción, sentimiento o disposición de ánimo”.
Para tratar este tema recuerdo que en una ocasión un padre de familia tenía dos hijos con temperamentos opuestos, el uno veía todo bien y el otro todo malo. Desesperado a su padre no se le ocurría nada para enfrentar el problema, hasta que en buen día se le ocurrió lo siguiente: Dispuso dos cuartos, en el uno lleno de estiércol y en el otro puso abundantes juguetes. En el primer cuarto coloco al optimista y en el segundo al pesimista. Luego de un determinado tiempo observo al optimista escarbando alegremente el abono, al preguntarle respondió: estoy buscando mi juguete favorito, en tanto que el otro estaba desesperado sin poder armar un juguete.
En conclusión, podemos afirmar que las personas con actitud positiva aún en las circunstancias desfavorables encuentran algo bueno y los pesimistas tienen la tendencia de ver el lado negativo, afectando por consiguiente su actitud mental.
En la sociedad, por doquiera existen personas que miran los hechos con indiferencia, otras optan por la realidad y, quizás la mayoría con desaliento prefieren la crítica sin aportar en nada a los innumerables problemas familiares y de la sociedad.
Los expertos afirman que la actitud es el vocablo clave para llegar al éxito en la vida cotidiana. “Nuestra actitud hacia la vida determinará la actitud de la vida para con nosotros”.
Obviamente, con una actitud adecuada obtendremos buenos resultados en todo lo que nos propongamos realizar; con una actitud mediana, regulares resultados y, con una mala actitud, malos resultados.
Es común observar personas prósperas que, quizás con envidia decimos “aquellos tiene suerte”; la suerte se hace con la mente, el corazón y las manos. Cualquiera de nosotros podemos surgir con tan solo modificar nuestra actitud.
“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad; un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad”. (O)


