El sistema de justicia necesita atención. La Corte Nacional debe cumplir con su conformación constitucional y legal. Hay que emprender nuevos concursos para elegir a los jueces nacionales. Existe una deuda de los anteriores Consejos de la Judicatura que, nulidad tras nulidad, y mediante procesos mal llevados —unos y otros— condujeron a un caos institucional para la justicia.
La selección de los nuevos jueces de la Corte debe responder a las justas expectativas por la vigencia del Estado Constitucional y de una justicia seria. Debe ser un concurso transparente, ético, con una mirada técnica, pero además con una visión de país. Antes que fijarse en lmitados o extensos bancos de preguntas, lo que debe importar es diseñar un proceso con tiempo, cumpliendo las disposiciones legales y entendiendo la trascendencia de esta selección más allá de un escritorio o de intereses particulares.
Quienes evalúan son los garantes del proceso. Importan su perfil, trayectoria y convicción por el Estado. La conformación debe contar con expertos nacionales provenientes del ejercicio profesional, la universidad y los colegios de abogados. Pero además, con un acompañamiento de veeduría internacional que garantice el proceso y legitime sus resultados.
Cuando el sistema está descompuesto, se debe pensar en soluciones distintas. Los problemas no son precisamente la ausencia de mentes capaces o de posibles funcionarios para el cargo, sino la falta de garantías y la inerte mirada para solucionar el conflicto. La nueva Judicatura debería iniciar ya el proceso de selección de los nuevos notarios prorrogados en el país; atender los trámites administrativos de servidores judiciales —incluidas jubilaciones aún no aceptadas—; convocar al concurso de los nuevos jueces constitucionales aprobados por consulta; atender los problemas de infraestructura del sistema; y dotar de estrategias y recursos de seguridad a los funcionarios.
El Consejo de la Judicatura tiene una tarea para ayer: iniciar una propuesta de país para refundar el sistema judicial. Mucho bien haría —para creer en ellos— que sean los pioneros en abrir un debate nacional que permita construir una nueva justicia. (O)
@jchalco




