Lenín Moreno regresó haciendo temblar a sus enemigos declarados: los correistas de la vieja guardia. Si, aquellos que dijeron que la mesa quedó servida, la cual Lenín se encargó de quitarle el mantel, porque ese tal “servida” no era otra cosa que las descomunales deudas interna y externa, los fondos de la reconstrucción de Manabí galantemente farreados por el preso Glas y sus compinches, los gigantes huecos de la estructura con pies de barro de obras ejecutadas con monstruosos sobreprecios, un terreno pasado el rodillo bautizada como Refinería del Pacifico, el pago anticipado a los chinos con el petróleo, el retiro del 40% de los aportes al IESS, entre otras. Travesuras de un gobierno indolente y orientado al despilfarro.
Que Lenin fue parte de los primeros años de este descalabro, también es verdad, aunque a él le sometieron a estar oculto de las grandes decisiones urdidas entre los de bien arriba. Su estrategia de acción al haberse dedicado al programa Manuela
Espejo, tocó fibras íntimas en los cimientos de un grupo vulnerable muy respetuoso de personas con capacidades diferentes, le hizo ganar prestigio y reconocimiento popular, para, en unas controversiales elecciones, ganar la presidencia.
Pero como el deporte nacional en este país es la oposición a los gobiernos de turno, más aún cuando el ala de sus examigos le tendió varias trampas, inclusive con esa tentativa de incendiar Quito para sacarle a patadas, tal como los inquilinos de México Patiño, Rivadeneira y demás pronunciaron, sirviéndoles de gran pretexto para largarse del país argumentando persecución política, término trillado y obsecuente que tienen en la punta de la lengua estos agitadores,
Lenin ha regresado para dar cuenta de sus actos en el famoso caso Synohidro, otra joyita a la cual el alto mando de la RC encargó al prófugo Ronnie Aliaga para tejer los relatos condenatorios, porque la “venganza es dulce”, y ni se diga si es en contra del “traicionero” como le llaman ellos.
El lunes empezará su comparecencia; los que tienen rabo de paja están ofuscados, las redes sociales oscuras de sus enemigos están llenas de insultos en contra de Lenin, por el hecho de haber evitado que el Ecuador se convierta en Venezuela o Cuba, siendo el gran mérito reconocido por la historia. El prófugo destapa su odio con la verborrea más brutal, y vaticina que esas declaraciones buscarán cerrar un pacto “oculto” con el presidente Noboa, para inculparles a ellos de la podredumbre que falta destapar.
La semana próxima será de mucha expectativa, porque también regresará de la Argentina Hernán Luque, ese delincuente disfrazado de amigo íntimo de Lasso que cantará por el caso Encuentro; y, se conocerá el colofón de esta novela barata de la estadía de José Serrano en USA. Mientras tanto, el ministro Reinberg va preparando las celdas en “El Encuentro” para recibirles con las deferencias que los malhechores de esta clase se merecen. Poco a poco se va haciendo justicia, pero todavía faltan muchos más. (O)









