Celebramos el Corpus Christi en nuestra ciudad con siete jornadas de reafirmación de la fe, reciprocidad cósmica y solidaridad terrenal manifestados en devoción, ritualidad, fraternidad y fiesta teniendo como escenario el Parque Calderón, espacio que recibe noche a noche multitudes; espacio desbordante de luz, de formas y colores, de pirotecnia, sonoridad, gastronomía de dulces, y otros elementos rituales, año tras año, enriquecidos por la globalización, la migración y el turismo que amplían el sinergismo cultural que define nuestra identidad festiva.
La festividad ha crecido de público, propuestas, ofertas y movilidad que se explican por el crecimiento poblacional, la migración y turismo. El escenario festivo se ha tomado calles y manzanos con un fantasioso marco de espiritualidad: Catedral Nueva y Vieja, Carmen de la Asunción, San Francisco, San Alfonso y Santo Domingo bellas de arquitectura, caprichos de iluminación, música ritual y fragancias de flores, velas, inciensos y palo santo; la Plaza de las Flores, natural, mística y etérea; los puestos de dulces multiformes y multicolores delicias de aromas que cautivan. Y la gente como antaño: las familias, las barriadas y las jorgas, creyentes y no creyentes, devotos e indiferentes, los amigos y los espontáneos, los enamorados, los despistados y los avispados; los castillos, promesas de luz delirante que se anuncian entre bruma, cúpulas, fachadas, claroscuros, torres y cielo. Un ambiente de energía que humaniza y sublima. Es la fiesta del Corpus Christi cuencano, al que asisto, casi puntualmente, desde hace más de 65 años.
Fiesta que motiva, cada vez más, nuevas formas conmemorativas expresadas también en las artes y literatura como el libro, “Sincretismo Cultural Corpus Christi”, con ensayos de Tito Astudillo Sarmiento, Andrés Ugalde Vázquez y serie fotográfica de Juan Carlos Astudillo Sarmiento, publicación de CEDIA, (Corporación Ecuatoriana para el Desarrollo de la Investigación y la Academia), con patrocinio por Gladys Eljuri Antón y Roció Vázquez Alcázar, tratado que analiza el Simbolismo sagrado, Simbolismo esotérico, La fiesta popular, La música y el sonido como puentes hacia lo divino, La luz de las velas: la llama del alma, El colorido de la fiesta: simbolismo y energía, Preservación de los saberes ancestrales, La Pacha Mama: fertilidad y abundancia, Dulces y recetas. Un libro que se debe leer. (O)





