Pesadas cargas 

En muchos lugares los animales son utilizados para llevar cargas pesadas sobre sus lomos. Si bien la maquinaria está reemplazando este trabajo, pero todavía caballos, mulas y otros, continúan haciendo trabajo pesado. Así son usados hasta que sus maltratados cuerpos ya no son capaces de servir a sus explotadores. Es una triste realidad que ni los organismos defensores de la especie animal han podido detener el problema.  

Amigos lectores ruego que me disculpen la comparación. Los seres humanos también llevamos pesadas cargas en nuestros cuerpos, y a veces cargas demasiado pesadas. Basta referir algunas circunstancias observando los rostros lánguidos de ciertas personas. Las preocupaciones, los recuerdos negativos la explotación, las culpas no resueltas, las enfermedades, y otras, son pesadas cargas para el ser humano. 

Determinadas cargas pueden ser una obligación, y otras opcionales. Una de las más agobiantes al momento es la preocupación, algunas de ellas debido al caos en el que vivimos el momento.

Por otro lado, tenemos las versiones de Mark, quien afirma que la preocupación es como pagar una deuda que no se tiene. 

“Nos anticipamos a problemas que aún no existen. Imaginamos escenarios que no han ocurrido. Ensayamos conversaciones, errores, pérdidas, desenlaces posibles. Y en ese proceso, reaccionamos como si todo eso ya estuviera pasando. Sin darnos cuenta, pagamos por adelantado”. 

Las grandes tensiones, son muchas veces, pequeñas cargas aumentadas por nuestro hábito de seguirlas cargando. La preocupación no quita los problemas de mañana, quita el ánimo y la fuerza de hoy. 

Los tiempos difíciles que pasamos hacen que reflexionemos y valoremos cada oportunidad. (O)

Lcd. Ángel Gabriel Guazha Hermina

Lcd. Ángel Gabriel Guazha Hermina

Docente de educación