La cultura se construye de tantas maneras, por repetición y permanencia de un modo de actuar, por transmisión de una generación a otra, con las costumbres, folklore, lengua, visiones, y más. Que Latinoamérica es apasionada y el norte es frío, que los gobernantes europeos son formales, y que en nuestro país vivimos una constitución y gobierno muy “a la ecuatoriana.” El Dr. José Chalco Salgado, presentó su investigación en el libro Hiperpresidencialismo a la ecuatoriana.
El presidencialismo se ha ido configurando en la historia, según las situaciones. Pero llegar a una madurez institucional requiere también de valores: democráticos, políticos (reconociendo a su polis), valores humanos, de comunidad. Entre ellos, el respeto. La constitución otorga un marco jurídico para ordenar un país, sus poderes, sus instituciones, derechos y obligaciones. El autor analiza los excesos de presidencialismo en nuestra constitución y pide se entiendan cuáles son sus hipertrofias, que se revisen los caminos para desmontarlas y se genere un espacio de proyección hacia una nueva época de cultura constitucional seria.
Destaco un momento sentido de la presentación. José Chalco Salgado entregó su libro a un estudiante universitario y a una estudiante de colegio, indicando que las investigaciones y debates deben hacerse entre todas las generaciones, pues los ideales, el pensamiento crítico, y claro, la cultura en sí, se va conformando en el tiempo, bajo ejemplos, memorias, análisis. Dice el autor: “La multitud da opiniones y criterios, pero la multitud con democracia ya no solo son opiniones sino reglas que permiten que esas opiniones se conviertan en decisiones legítimas y ahí está la constitución para poner esas reglas, y ahí funciona la constitución, porque la democracia no elimina los desacuerdos, los organiza y sistematiza; la constitución no existe cuando estamos de acuerdo sino por sobre todo cuando dejamos de estar en acuerdos… Nadie se pregunta cómo arreglamos o limitamos el poder, sino cómo me hago del poder”
No hay récord de que los abusos de poder hayan traído bienestar a un estado, y una constitución hiperpresidencialista es un arma de turno para cada presidente. Así que se debe estudiar la forma de corregirla y respetarla, pues con la constitución, ¡Hay que ser serios! (O)




