Entre museo y uso de suelos

Nuevamente, el Gobierno central nos ha goleado. Mientras anuncia con grandilocuencia un Museo Nacional de cien millones de dólares, vende como identidad ecuatoriana un enorme bloque de cemento diseñado desde una mirada arquitectónica que poco dialoga con nuestra diversidad, nuestros territorios o las formas comunitarias de habitar el espacio. El proyecto “Ecos del Sol”, liderado por un estudio español, pretende guardar la memoria del país dentro de una estructura que parece volver a colonizarla.

Y, mientras discutimos el museo, la Asamblea reforma la Ley de Ordenamiento Territorial, Uso y Gestión del Suelo. Bajo el discurso de “ordenar” y “modernizar”, se fortalece la rectoría del Gobierno central, se condicionan las decisiones municipales al Plan Nacional de Desarrollo y se amenaza con sanciones a los GAD que no se sometan.

Así se abre la puerta para declarar proyectos y territorios como estratégicos, intervenir desde el Estado y profundizar la militarización donde existen minerales, agua, biodiversidad o resistencia comunitaria. Se limita la soberanía local y el derecho de pueblos y nacionalidades a decidir sobre sus territorios.

Entre el museo que define desde arriba quiénes somos y la ley que decide desde arriba cómo debemos habitar, hay una misma lógica colonial: apropiarse de nuestra memoria, nuestro suelo y nuestro futuro. (O)

mi.cordero@sendas.org.ec

Lcda. María Isabel Cordero

Lcda. María Isabel Cordero