Mark Deckard Blues Syndrome: la banda de blues estadounidense que encontró un nuevo hogar en Cuenca

Blues estadounidense en Cuenca
Kristin Grzegorek (I), Jonathan Brown, Mark Deckard (C), Steve Solomon y Barry Callen son los integrantes la banda Mark Deckard Blues Syndrome. / Xavier Caivinagua A.

Antes de que suene el primer acorde, el silencio domina el escenario. Mark Deckard afina su guitarra mientras repasa mentalmente las primeras estrofas. Barry Callen sonríe, aunque admite que los nervios nunca desaparecen. Steve Solomon observa con calma. Jonathan Brown hace girar las baquetas entre sus dedos y Kristin Grzegorek comprueba que el bajo responda con precisión.

Han ensayado durante semanas, pero los minutos previos a cada presentación conservan la misma mezcla de emoción y expectativa.

La escena podría ocurrir en un pequeño bar de Misuri o Wisconsin, pero sucede en un restaurante ubicado al sur de Cuenca, Ecuador. Allí, cinco músicos estadounidenses encontraron algo más profundo que un lugar para vivir: una comunidad donde compartir su pasión por el blues.

Una banda de blues estadounidense nacida en Cuenca

La conversación con los integrantes de Mark Deckard Blues Syndrome transcurre entre recuerdos, bromas y anécdotas. Todos hablan inglés y apenas manejan algunas palabras en español, por lo que la participación de Mónica Álvarez como traductora fue fundamental para transmitir sus historias con la misma naturalidad con la que fueron relatadas.

Cuando las luces se encienden, el riff inicial de “Green River”, de Creedence Clearwater Revival, cambia completamente el ambiente. El público comienza a moverse, algunos asistentes se levantan y la música transforma el espacio en una celebración colectiva.

El blues, un género nacido en Estados Unidos, encontró en Cuenca un escenario inesperado.

Cómo nació Mark Deckard Blues Syndrome

La historia de la banda comenzó hace menos de un año, cuando Mark Deckard y Barry Callen empezaron a reunirse simplemente para tocar guitarra.

Con el tiempo llegó Kristin Grzegorek en el bajo. La invitación para participar en un festival de blues impulsó el proyecto y llevó a la incorporación del baterista Jonathan Brown. Poco después se sumó Steve Solomon como guitarrista líder.

Sin planearlo, los cinco músicos terminaron formando una agrupación que comienza a ganar seguidores dentro y fuera de la comunidad extranjera residente en Cuenca.

Cinco jubilados estadounidenses unidos por la música

Más allá del blues, los integrantes comparten una historia similar: todos llegaron a Cuenca después de terminar sus carreras profesionales.

Ya jubilados, encontraron el tiempo necesario para dedicarlo a una pasión que durante décadas permaneció en segundo plano.

Lo que antes fue un sueño pendiente hoy ocupa un lugar central en sus vidas.

Cada semana la banda ensaya durante tres horas. Los miércoles reúnen el trabajo individual realizado en casa y afinan detalles de instrumentos, voces y armonías.

El repertorio incluye aproximadamente 25 canciones organizadas en dos bloques y cambia constantemente para mantener la conexión con el público.

En Mark Deckard Blues Syndrome no existen líderes absolutos. Las decisiones se toman de forma democrática: una canción permanece si entusiasma a todos; si alguno no se siente cómodo interpretándola, queda fuera.

En los últimos meses también han incorporado temas que invitan al público a levantarse y bailar.

Las historias detrás de los músicos de Mark Deckard Blues Syndrome


Steve (I), Barry y Mark durante un ensayo previo a la presentación que tuvieron el pasado viernes. / Xavier Caivinagua A.

Mark Deckard: de St. Louis a los escenarios de Cuenca

Mark llegó desde St. Louis, Misuri, hace cinco años junto a su esposa Holly.

Durante gran parte de su vida trabajó vendiendo maquinaria industrial, pero nunca abandonó la idea de convertirse en cantante principal de una banda de blues.

En Cuenca encontró el lugar adecuado para cumplir ese sueño. El clima templado, la tranquilidad y la posibilidad de caminar durante todo el año fueron factores decisivos para quedarse.

Barry Callen: una nueva misión después de una experiencia inesperada

Barry dejó Madison, Wisconsin, para vivir en Uzhupud, en el cantón Paute, Azuay.

Antes trabajó creando campañas publicitarias para radio y televisión. Su vida cambió cuando, a los 40 años, sufrió un derrame cerebral.

Después de recuperarse, comenzó a escuchar melodías nuevas en su mente y empezó a escribir canciones convencido de que debía compartir esa música con otras personas.

Steve Solomon: de la medicina al blues en Cuenca

Steve dedicó gran parte de su carrera profesional a la medicina como especialista en rayos X.

Llegó a Ecuador para visitar amigos durante tres meses, pero un accidente de su esposa modificó sus planes. Tras una fractura de cadera, la estadía se prolongó.

Durante ese tiempo descubrieron una propiedad en Chiquintad, al norte de Cuenca, rodeada de naturaleza. Decidieron quedarse.

Para Steve, Cuenca representa un equilibrio entre tranquilidad, naturaleza y vida urbana.

Jonathan Brown: música y orientación para nuevos residentes

Jonathan Brown, originario de Wisconsin, vive en El Vergel desde hace un año y medio.

Junto con su esposa administra un canal de YouTube donde comparten información para personas interesadas en mudarse a Cuenca.

Explican procesos, experiencias y recomendaciones para quienes buscan comenzar una nueva etapa lejos de Estados Unidos.

La comunidad expat y la integración con Cuenca


Algunos asistentes comienzan a mover los pies; otros se levantan para bailar. El concierto del viernes 10 de julio de 2026 salió a la perfección. / Xavier Caivinagua A.

Los integrantes de Mark Deckard Blues Syndrome mantienen una relación cercana con otros extranjeros residentes en la ciudad.

A través de reuniones, almuerzos y encuentros sociales nació una red de amistades que va más allá de la música.

Algunos incluso han compartido viajes y proyectos personales.

Durante los primeros conciertos de la banda, la mayoría del público estaba conformada por estadounidenses residentes en Cuenca. Sin embargo, poco a poco comenzaron a llegar más ecuatorianos.

Steve recuerda con entusiasmo cómo varios amigos locales asistieron a sus presentaciones y prometieron regresar acompañados de más personas.

Barry destaca especialmente el talento de los músicos ecuatorianos y asegura que quedó sorprendido por la calidad con la que interpretan blues, rock y otros géneros.

El blues como puente entre culturas


Kristin es la bajista del grupo, fue la tercera integrante en sumarse a la banda que tiene menos de un año. / Xavier Caivinagua A.

Los nervios antes de subir al escenario siguen presentes.

Barry reconoce que siente auténtico temor antes de cada concierto. Mark habla de una inquietud inicial que desaparece cuando comienza a cantar. Steve, en cambio, siente principalmente entusiasmo.

Después llega el primer acorde y todo cobra sentido.

Para Mark, la banda significó abandonar la rutina y construir nuevas amistades. Para Steve, Cuenca ofrece la energía de una ciudad donde siempre existe una nueva cafetería, una panadería o una calle por descubrir caminando.

Una nueva familia musical en Ecuador

Cuando termina cada concierto, los aplausos confirman que el camino recorrido valió la pena.

Mark disfruta especialmente cuando alguien se acerca para decirle cuánto disfrutó el espectáculo. Barry resume la filosofía del grupo con una idea sencilla: “Todos somos una familia”.

Aunque el blues nació a miles de kilómetros de Cuenca, encontró en esta ciudad ecuatoriana un nuevo hogar. Cinco historias diferentes aprendieron a sonar como una sola canción. (I)

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Diego Montalván

Diego Montalván

Editor general. Magíster en Comunicación Estratégica Digital, 21 años en medios impresos, especialista en edición periodística y autor de artículo científico en Media Education (Italia).