Bien. Al parecer, las cartas están echadas y tenemos, nada más y nada menos, nueve candidatos compitiendo por la alcaldía de Cuenca. ¿Qué significa esto? Pues que, nuevamente, nos enfrentaremos a un proceso electoral en el que la votación se fragmentará hasta el punto de que el ganador no será quien consiga la mayoría absoluta del padrón electoral, sino quien logre consolidar la primera minoría. Basta recordar las últimas elecciones para la alcaldía de Cuenca, en las que Zamora obtuvo algo más del 18 % de la votación, lo que lo convierte en el alcalde menos votado en la historia de Cuenca. Así visto, y frente a una elección que, tranquilamente, puede ganarse con un 20 % o incluso menos, el verdadero objetivo no es convencer a toda Cuenca: es convertirse en la opción en torno a la cual se concentre el voto cuando empiece a cerrarse la campaña.
Luego, afinando un poco el análisis, creo que el tablero político se resume en cinco grandes bloques: aquellos que buscarán captar el voto que Zamora dejó vacante, planteando una especie de continuidad (Jota Lloret, auspiciado por el mismo movimiento, y Juan Pablo Riquetti, quien fuera parte de su administración); luego vendrán quienes buscarán aprovechar el voto de rechazo a Zamora, posicionándose como su antítesis (Leonardo Morales, en mi opinión); otro bloque buscará captar el voto que, agotado por la improvisación, buscará políticos experimentados y con trayectoria probada (Pedro Palacios, Marcelo Cabrera y Paúl Carrasco); luego estará la apuesta del gobierno con Juan Carlos Vega, quien deberá equilibrar el desgaste endosado por su asociación directa con el presidente Noboa y la oferta de destrabar los siempre esquivos recursos de Carondelet. Finalmente, estarán quienes buscarán capitalizar la agenda ambientalista y el Quinto Río, una posición que intentarán ocupar Yaku Pérez o Jéssica Yambay.
Además, esta no será una batalla ideológica ni una contienda entre partidos o movimientos políticos, relegados a meros vehículos para inscribir candidaturas. Esta lucha será, por el contrario, una contienda entre estructuras, nombres y marcas personales. Eso, más ojalá, propuestas claras y coherentes que sean capaces de volver a ponerle orden y norte a la administración municipal… (O)
@andresugaldev



