La participación masiva de gremios, colectivos, universidades, artistas y familias enteras se convirtió en un inmenso río humano que se sumó, simbólicamente, a los cuatro ríos que atraviesan la ciudad. De allí, que el Quinto Río de Cuenca es la expresión de un movimiento ciudadano unido por la defensa del agua. A pocos días de cumplir el primer aniversario de esta gran marcha, la urgencia se renueva: exigir la cancelación de las concesiones mineras en Quimsacocha, en todas las zonas de recarga hídrica del Cantón y en todo el Macizo del Cajas. El peligro de la minería no ha pasado. Por eso, los afluentes que alimentaron esta corriente humana vuelven a activarse, y el Quinto Río volverá a fluir en las calles de la ciudad para demandar la revocatoria de las 46 mil hectáreas de páramo entregadas a la minería en el cantón Cuenca. La defensa del agua no ha terminado. El próximo miércoles 16 de septiembre marcharemos no solo como un acto de conmemoración, sino como una demostración de que el Quinto Río no desiste la defensa de sus páramos, porque tocar nuestras fuentes de agua es tocar nuestra fibra más íntima.
Septiembre nos encontrará reflexivos, creativos, alegres y firmes: yo soy el Quinto Río de Cuenca y volveré a inundar sus calles porque este es un espacio colectivo y ciudadano que no admite intereses de ninguna autoridad ni partido político, y que valora más lo que tenemos en común que nuestras diferencias. (O)






