El cirujano gualaceño Jorge Bravo López dirigió una telecirugía entre Gualaceo, Ecuador, y Harbin, China, que alcanzó una distancia tecnológica superior a los 35.000 kilómetros y obtuvo el récord Guinness como la intervención quirúrgica a distancia con mayor alcance registrada hasta ahora.
La operación consistió en un bypass gástrico realizado a una paciente con obesidad mórbida y enfermedades asociadas.
Robot quirúrgico instalado en China
El procedimiento se desarrolló en una clínica de Gualaceo, donde se encontraban la paciente y Bravo López, quien controló desde una consola los movimientos de un robot quirúrgico instalado en Harbin, China.
Los brazos mecánicos del equipo ejecutaron las maniobras indicadas por el cirujano mediante una conexión de alta velocidad que permitió transmitir los movimientos en tiempo real.
Un equipo médico ubicado junto a la paciente en Ecuador acompañó la intervención, mientras la plataforma robótica Kangduo, instalada en China, realizó las acciones quirúrgicas bajo las instrucciones enviadas desde Gualaceo.
Bravo López explicó que la dificultad principal del procedimiento estuvo en la transmisión de datos entre continentes.
«No es una comunicación simple, es una comunicación audiovisual. Es muy importante calcular el retardo de los datos de internet, porque si hay retrasos pueden existir problemas de fondo y no es viable. Es una gran cuestión de ingeniería. No podemos perder información», señaló.
Para resolver ese desafío, ingenieros y especialistas en telecomunicaciones diseñaron una red híbrida que combinó fibra óptica internacional, conexión satelital y tecnología de satélites de órbita baja.
La información enviada desde Ecuador viajó mediante enlaces satelitales y llegó a China a través de fibra óptica, reduciendo el retraso de transmisión a menos de 150 milisegundos.
«Cuando empezamos las pruebas de conectividad entre Ecuador y China, la señal fallaba. Tardamos meses en resolver ese problema junto a ingenieros de dos continentes. El día de la cirugía, todo funcionó. Eso no se improvisa», explicó Bravo López.
El procedimiento se realizó con la plataforma robótica Kangduo, un sistema de quinta generación utilizado por primera vez en una cirugía de este tipo.
La intervención representó además la primera telecirugía satelital multiórbita registrada, al utilizar distintas vías de comunicación tecnológica para mantener el enlace entre los dos países.
Qué aporta la telecirugía para pacientes en zonas alejadas
La telecirugía permite que un especialista controle instrumentos quirúrgicos ubicados en otro lugar mediante sistemas robóticos y redes de comunicación de baja latencia. Su aplicación busca ampliar el acceso a cirugías complejas en hospitales donde no existen especialistas disponibles de forma permanente.
Bravo López, quien vive en Chile desde hace más de 20 años y desarrolla su carrera en cirugía general, digestiva, bariátrica y robótica en la Clínica Santa María de Santiago, explicó que el objetivo del proyecto es trasladar esta tecnología a zonas con menor acceso médico.
«Lo importante no es batir un récord, sino dejar instalada la capacidad técnica para que esto se repita», afirmó.
El proyecto fue denominado «Qhapaq Ñan», en referencia a la red de caminos construida por el Imperio Inca, debido a la conexión tecnológica entre América Latina y Asia.
Sus impulsores buscan desarrollar redes que permitan la asistencia remota, la formación de médicos y la realización de procedimientos especializados en hospitales alejados de grandes centros urbanos.
Bravo López también preside la Colaboración Latinoamericana de Cirugía Robótica (Colcir), organización desde la que promueve el desarrollo de esta tecnología en la región.
«Queremos que un paciente en una zona alejada tenga acceso al mismo nivel de cirugía que alguien en Santiago o São Paulo», indicó.
Cirugías a distancia
La experiencia entre Ecuador y China forma parte de una serie de proyectos orientados a ampliar la cirugía robótica a distancia.
En 2025, Bravo López participó en una telecirugía multiconsola durante el Congreso Mundial de Robótica en Estrasburgo, donde robots ubicados en Francia, China y Kazajistán fueron conectados para colaborar en una misma intervención.
El cirujano considera que la infraestructura creada para esta operación puede servir como base para futuras redes médicas internacionales.
«Se consigue el mismo objetivo haciéndolo desde la misma localidad o desde Ecuador a China. Y este objetivo es expandir los beneficios de la cirugía mínimamente invasiva, con mejor recuperación», expresó. (I)
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