El ciclista ecuatoriano Martín Rosero completó su participación en la reciente edición de la Vuelta a Salamanca. Esta es una competencia que el propio pedalista calificó como una «carrera muy rápida con corredores muy buenos». Tras las dos jornadas de competencia del último fin de semana, el deportista nacional concretó la séptima casilla de la clasificación general.
La carrera inició con una primera etapa de 118 kilómetros con subidas. En ese terreno, Rosero fue uno de los grandes protagonistas. El ecuatoriano estuvo fugado con los favoritos durante 105 kilómetros. Ese esfuerzo sostenido le permitió cruzar la línea de meta en un destacado tercer puesto. «En el primer día quedé 3», detalló el atleta sobre su rendimiento en la apertura.
Para la segunda jornada el escenario cambió debido al ritmo impuesto por el pelotón en un trayecto de 108 kilómetros. En ese trayecto «la velocidad fue muy alta». Durante el recorrido se consolidó una escapada que afectó directamente la estrategia del nacional. «El segundo día se escapó una fuga que me dejó sin la oportunidad de mantener o mejorar mi puesto en la clasificación general. Obtuve al final un puesto 7 en la clasificación general», explicó Rosero de manera autocrítica.
Trabajo en equipo y planificación
A pesar de las complicaciones tácticas del cierre, el balance estratégico dejó sensaciones positivas. En el plano colectivo, el corredor contó con el respaldo de la delegación de su escuadra. Al ser consultado sobre el apoyo en carretera, confirmó que compitió junto a «dos más que me ayudaron en todo momento de la carrera».
Asimismo, el factor climático y el cuidado físico fueron determinantes para sostener el ritmo en la península ibérica. «Las sensaciones fueron muy buenas, aunque hubo mucho calor; con mi nutricionista planeamos estratégicamente la hidratación para rendir de la mejor manera», reveló el ciclista sobre el trabajo invisible detrás de la competencia.
Preparación para el gran objetivo
Con la mirada puesta en el corto y mediano plazo, Rosero ya planifica sus siguientes pasos en Europa, enfocándose de lleno en las exigencias venideras. El pedalista aseguró que se viene preparando «de la mejor manera posible para el gran objetivo, entrenando tanto mentalmente como físicamente para tan grande desafío».
Antes de finalizar su ciclo internacional de este año, el deportista afrontará un último compromiso en carreteras españolas. «La Vuelta Besaya es la última carrera de esta primera parte de la temporada antes de viajar a Ecuador», concluyó Rosero, quien retornará al país tras concluir dicha competencia. (D)
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