Hay un malestar colectivo por el alza del precio de las gasolinas Súper, Extra, Ecopaís y del diésel. Este último es el más usado en el transporte de carga y de pasajeros; igual para otras actividades económicas.
Desde agosto de 2025 rige una nueva fórmula para calcular el precio de la Extra y Ecopaís, a las que se les redujo el subsidio estatal, en especial a la primera.
El de la gasolina Súper lo rige el libre mercado. Toma como referencia el precio internacional del petróleo. Ahora, por la guerra entre Irán y Estados Unidos ha subido de manera trepidante. Su impacto es a nivel mundial.
De allí que el valor del galón, desde el domingo anterior subió de USD 3,41 a USD 4,57, un incremento del 34,02 %. Inusual por donde se lo mire.
Es probable que quienes usaban esa gasolina se vean precisados a poner en sus vehículos, Extra o Ecopaís, las de menor octanaje y, por consiguiente, más contaminantes y menos rendidoras.
El diésel, ya sin subsidios desde septiembre de 2025, subió de 2,83 a USD 2,96 por galón.
Gremios de las diferentes ramas del transporte han expresado su rechazo. También varios sectores políticos.
Como es habitual en ellos, exigen el alza de los pasajes. Aducen ya no poder seguir absorbiendo costos que vuelven insostenible su situación; y tampoco las compensaciones que les entrega el gobierno son reales, además de ser perentorias.
Empero, esas compensaciones, sin importar mucho el monto, también implican un mayor gasto fiscal.
Lo malo, por así decirlo, del alza del precio de esos tres combustibles es que empuja la inflación, sobre todo la especulación. Ya se verá en los mercados cómo el precio de los productos será elevado sin contemplaciones.
La interrogante es saber si semejantes precios volverán a los de antes de este 12 de abril, caso contrario pudiera gestarse una mayor tensión social y una situación económica invivible como la que soportan las grandes mayorías.







