A gerentes de varias empresas claves dentro de la administración municipal de Cuenca, la alcaldesa subrogante, Marisol Peñaloza, los ha aceptado sus renuncias.
Se trata de las empresas ETAPA, EMOV y EMAC. Se suma la del comandante de la Guardia Ciudadana.
Esa misma decisión podría aplicárseles a otros funcionarios de libre remoción. Se les pidió la disponibilidad de los cargos para evaluar su desempeño.
Nadie dudará de lo que significa hacerse cargo de una empresa pública por apenas seis meses, lapso que durará la subrogación.
No importa si es por encargo, o mediante directo nombramiento. En las próximas horas o días se sabrá cuál es la alternativa a tomarse.
Es de suponer que, sea como encargados o con nombramiento, los que asuman temporalmente aquellas responsabilidades, ni bien el alcalde titular reasuma su cargo harán lo mismo: renunciar, en cuyo caso, él deberá alistar a los reemplazos.
Esa disyuntiva tendrá serias repercusiones en la administración, no solo de las empresas, sino de la municipalidad en su conjunto.
Aquel es un panorama previsto en la coyuntura de la subrogación; y, obviamente, nunca antes visto en la historia política de la ciudad.
El trasfondo del asunto permite teorizar, comenzando por preguntarse si al alcalde titular se le permitirá reasumir sus funciones.
En aplicación estricta de la resolución mediante la cual fue suspendido se creería que sí.
Empero, él tiene procesos judiciales pendientes, que bien podrían devenir en órdenes de detención. Abundan los antecedentes con otros alcaldes.
Otra arista podría ser los resultados de las elecciones. Dependerá de quién gane la alcaldía. Hasta de que a alguien se le ocurra adelantar la posesión de los electos, y no esperar cinco meses para hacerlo.
Hasta tanto, la decisión de la alcaldesa subrogante, lejos de abonar para un análisis serio, meditado, alimentan las redes sociales en las cuales cunden el fanatismo, la vocinglería y el odio.










