Es miércoles por la madrugada y Camila S. (identidad protegida), no logra conciliar el sueño a pesar de que tomó los relajantes musculares y las gotas tranquilizantes que le recetaron para dormir. ¿La razón? No deja de pensar en la reunión que tendrá por la mañana con sus jefes, en la que tendrá que soportar …











