Durante ocho meses se han reunido a ensayar. Primero llegaron los guiones; después, los bailes; más tarde, las clases de canto. Ahora vienen la peluca, el vestido y el reto de pulir cada sincronización. Tiempo ocupado, sí, pero maravillosamente
invertido en afinar habilidades artísticas y, junto con ellas, disciplina, tolerancia a la frustración, resiliencia, trabajo en equipo y ese esfuerzo constante que exige alcanzar estándares cada vez más altos. Esa ha sido la deliciosa rutina de 40 estudiantes de la Unidad Educativa CEBCI que este jueves, 28 de mayo, presentarán en el Teatro Pumapungo su nueva producción teatral de gran formato: Tangled Musical.
La educación artística para niños y jóvenes no puede reducirse a una o dos horas semanales en las que, con suerte, alguien descubra que le gusta pintar. Tiene que convertirse en una experiencia transversal al proceso educativo, una que atraviese aulas y pasillos para llegar al corazón en donde ocurre el milagro de despertar ilusiones en medio de un sistema que muchas veces parece diseñado para agobiar y exigir resultados, pero no siempre para escuchar o inspirar.
Los estudios recientes encienden alertas sobre depresión, ansiedad y desmotivación en edades cada vez más tempranas. Y aunque las causas son múltiples, parte del problema también está en entornos poco estimulantes, obsesionados con cifras y
rendimientos, mientras las sonrisas, las conversaciones generosas y las emociones intensas van quedando relegadas. El arte, en cambio, devuelve algo esencial: la posibilidad de sentir, expresarse y descubrirse.
En casa, esa inspiración hoy tiene nombre: Amanda. Aprendió a cantar, a actuar, a bailar y, sobre todo, a expresar esa personalidad multifacética que la hace única. El próximo jueves 28 de mayo la veremos intentar darle vida a una Rapunzel que brilla con luz propia, una joven que descubre que no existe torre capaz de
impedirle conocer el mundo que la espera más allá de lo conocido. Una chica que entiende que la belleza es pasajera y que la verdadera luz está en su interior.
Amanda ilumina nuestras vidas desde hace 16 años, y lo hace todavía más cada vez que sube a un escenario. No se la pierdan. (O)
@avilanieto





