La vida tiene una gran capacidad para empujarnos hacia la normalidad. Conforme crecemos, aprendemos a encajar, a no incomodar, a pensar parecido, a vestir parecido, a opinar parecido. Para pertenecer, abandonamos poco a poco los sueños de nuestro niño interior. Y pertenecer importa. Mucho más de lo que nos gusta admitir, porque como seres eminentemente …






