Lenín Moreno regresó haciendo temblar a sus enemigos declarados: los correistas de la vieja guardia. Si, aquellos que dijeron que la mesa quedó servida, la cual Lenín se encargó de quitarle el mantel, porque ese tal “servida” no era otra cosa que las descomunales deudas interna y externa, los fondos de la reconstrucción de Manabí …









