Ecuador obtuvo 393 puntos en Ciencias, 385 en Lectura y 366 en Matemáticas en el Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA, por sus siglas en inglés).
El resultado revela dificultades para alcanzar competencias básicas y brechas asociadas a las condiciones socioeconómicas, aunque también debe leerse a la luz de la mayor incorporación de jóvenes al sistema educativo.
Emilio Félix, viceministro de Educación encargado, indicó que PISA debe entenderse como un diagnóstico para orientar decisiones y no como una calificación aislada del sistema.
“PISA nos entrega una hoja de ruta, no un punto de llegada. Tenemos estudiantes resilientes, escuelas protectoras y un plan de acción que ya está implementando el currículum por competencias”, aseguró.
¿Cuáles son los resultados PISA en Ecuador?
Los resultados de PISA 2025 colocan a Ecuador ante una pregunta que va más allá de su ubicación en la tabla internacional ¿qué están aprendiendo los estudiantes y qué oportunidades les está ofreciendo el sistema educativo para alcanzar las competencias que necesitan?
En Matemáticas, apenas el 20 % de los estudiantes ecuatorianos de 15 años alcanzó el nivel mínimo de competencia establecido por PISA.
En Lectura lo hizo el 38 %. El 60,2 % quedó en los niveles considerados bajos en Ciencias.
La evaluación fue aplicada a 9.128 estudiantes de 266 instituciones educativas, lo que representa el 3,02 % de los alumnos de esa edad matriculados.
En comparación internacional, los resultados de Ecuador estuvieron por debajo de los promedios de la OCDE, que fueron de 482 en Ciencias, 461 en Lectura y 463 en Matemáticas.
En Matemáticas, además, casi no hubo estudiantes ecuatorianos en los niveles superiores de desempeño.
¿Qué evalúa PISA?
PISA evalúa cómo los estudiantes de 15 años utilizan sus conocimientos y habilidades para resolver problemas, interpretar información y responder a situaciones que pueden enfrentar fuera del aula.
Hasta 2025 la prueba PISA se aplicó cada tres años, pero a partir de esta evaluación la periodicidad será de cuatro años, por lo que la siguiente aplicación será en 2029.
Esta es la primera participación de Ecuador en la modalidad regular de PISA.
En 2017 el país intervino en PISA para el Desarrollo, una iniciativa diseñada para ampliar la participación de sistemas educativos de países de ingresos medios y con instrumentos adaptados.
Por ello, aunque la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) permite analizar tendencias entre ambas evaluaciones, la comparación debe hacerse considerando las diferencias metodológicas y el cambio en la población escolarizada.
¿Cómo busca Ecuador mejorar los resultados de PISA?
Félix señala que los resultados corresponden a estudiantes que cursaron los diez años previos de escolaridad, que se arrastra brechas importantes y, por tanto, las políticas que se adopten ahora no producirán cambios inmediatos.
El Ministerio señala líneas de intervención:
- Ampliación de espacios de lectura
- Capacitación y formación continua de docentes
- Plan Nacional de Fortalecimiento de Aprendizajes, con un currículo por competencias en lectura, matemática y ciencias que inició en el régimen Sierra-Amazonía
El nuevo currículo constituye uno de los cambios que el Ministerio vincula directamente con las necesidades que revela PISA.
“La apuesta es pasar de un modelo centrado principalmente en contenidos a otro por competencias que busque que el estudiante utilice lo aprendido para resolver situaciones concretas”, explicó Félix.
Marco Antonio García, personal académico auxiliar de la Universidad Nacional de Educación (UNAE), considera que ese cambio puede ser pertinente, pero advierte que todavía no existe evidencia para afirmar que producirá mejores resultados.
“No podemos asegurar que así sea; para corroborarlo hay que hacer seguimiento y comprobar si se ha logrado el objetivo”, afirmó.

Matemáticas, el mayor déficit
La mayor dificultad aparece en Matemáticas.
Ecuador obtuvo 366 puntos y solo el 20 % de los estudiantes alcanzó el nivel 2 o superior.
En ese nivel, PISA espera que el estudiante pueda interpretar una situación sencilla y reconocer cómo representarla matemáticamente, incluso sin recibir instrucciones directas.
El dato significa que aproximadamente ocho de cada diez estudiantes evaluados no alcanzaron ese umbral mínimo de competencia.
No equivale a decir que no sepan hacer operaciones matemáticas, sino que presentan dificultades para aplicar conocimientos matemáticos en situaciones que requieren interpretación y razonamiento.
Francisco Terán, docente universitario y divulgador educativo, conocido como “Ing. Francisco”, identifica en este punto una de las principales debilidades del sistema educativo.
“No se trata solamente de enseñar la matemática base, sino de que el estudiante pueda entender problemas reales de la vida diaria”, manifestó.
Terán menciona situaciones como calcular porcentajes, interpretar un descuento, comprender el IVA o elaborar un presupuesto.
Para él, el problema está relacionado con una enseñanza que debe desplazarse desde la ejecución de procedimientos hacia la comprensión de las situaciones en las que esos procedimientos deben utilizarse.
¿Cuál fue el resultado de Ecuador en Lectura en PISA 2025?
En Lectura, el 38 % de los estudiantes ecuatorianos alcanzó al menos el nivel 2.
PISA describe ese nivel como la capacidad para identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, localizar información y reflexionar sobre el propósito o la forma del texto cuando recibe orientación explícita.
En los niveles superiores, las tareas exigen comprender textos extensos, trabajar con conceptos abstractos y distinguir entre hechos y opiniones a partir de indicios implícitos.
La brecha, por tanto, no se reduce a leer más libros. También involucra comprender, contrastar, interpretar y evaluar información.
La desigualdad también entra al aula
Los resultados no pueden separarse de las condiciones en las que estudian los jóvenes.
La OCDE estima que el nivel socioeconómico explica alrededor del 20 % de la variación del rendimiento en Ciencias en Ecuador, una proporción superior al promedio de la OCDE.
La diferencia entre los estudiantes del grupo socioeconómico más favorecido y los del grupo más desfavorecido alcanza 86 puntos en Ciencias.
Para García esta desigualdad puede incidir en los resultados porque los estudiantes llegan al aula con condiciones distintas para aprender.
Las diferencias socioeconómicas pueden traducirse en distintas oportunidades de acceso a recursos, acompañamiento y condiciones de estudio.
El propio informe de PISA recoge diferencias en las condiciones de los establecimientos.
En Ecuador, una cuarta parte de los estudiantes estaba matriculada en instituciones cuyos directores reportaron falta de profesores como un problema para la enseñanza.
Más de la mitad estudiaba en instituciones donde los directores señalaron escasez de materiales educativos.
El Ministerio reporta que trabaja para reducir esas diferencias.
Félix señala que el sistema cuenta con más de 160.000 docentes y que se ha incrementado la cobertura de profesionales de los Departamentos de Consejería Estudiantil (DECE).
“El Gobierno ha contratado 3.995 profesionales de los DECE. Contamos con 6.986 profesionales de consejería estudiantil, aumentando la cobertura en un 29 %, con miras a 2028 seguir cerrando esta brecha”, mencionó.
La lectura como problema transversal
Terán plantea que el sistema debe trabajar la lectura de manera transversal y desde los primeros años.
“Si un estudiante no sabe interpretar lo que está leyendo, va a tener dificultades también en Matemáticas porque no va a entender el problema”.
En este sentido, Félix informó que durante 2026 se han destinado 500.000 dólares para adquirir un fondo bibliográfico y mobiliario para nuevos espacios de lectura, sobre todo en zonas rurales.
Para los expertos, el desafío está en determinar qué ocurre en el aula, cuánto se lee, qué textos se utilizan y qué estrategias se aplican para que los estudiantes pasen de aprender a leer a comprender, interpretar y evaluar información.
Pandemia y postpandemia
La pandemia aparece como otro elemento en el análisis.
García considera que la interrupción y posterior recuperación de las clases pudo afectar la preparación de los estudiantes evaluados en 2025, particularmente porque estos jóvenes atravesaron una parte importante de su trayectoria escolar durante la emergencia sanitaria y la etapa posterior.
Félix también reconoce el efecto internacional de la pandemia, aunque no lo utiliza como explicación única.
El propio informe de la OCDE señala que el deterioro del rendimiento educativo no comenzó con la pandemia.
En varios países, las tendencias descendentes ya se observaban antes de la COVID-19.
¿Cómo se regula el uso de inteligencia artificial en las escuelas?
PISA 2025 incorporó el uso cotidiano de herramientas digitales y de inteligencia artificial, un escenario que no estaba presente de la misma manera en las evaluaciones anteriores.
En Ecuador, los estudiantes admitieron el uso de herramientas de IA para actividades relacionadas con el aprendizaje.
Félix indicó que el Ministerio está revisando sus instrumentos normativos.
El Acuerdo Ministerial 015A, emitido en abril de 2025, regula el uso de tecnologías en los espacios educativos y se encuentra en proceso de reforma para establecer disposiciones específicas sobre inteligencia artificial.
“Estas herramientas de inteligencia artificial deben ser utilizadas para seguir aprendiendo más, no para dejar de estudiar”, aseveró.
Terán asegura que el problema no está en la tecnología, sino en el uso que se haga de ella.
“La IA puede servir para generar explicaciones, retroalimentación o ejercicios, pero pierde su función educativa cuando reemplaza el razonamiento que debe realizar el estudiante”.
Este panorama plantea un nuevo desafío para las escuelas, enseñar a utilizar estas herramientas sin convertirlas en sustitutos del aprendizaje.
Ante la aplicación del currículo por competencias, los expertos proponen aplicar evaluaciones diagnósticas periódicas para saber si las medidas producen cambios antes de esperar la siguiente prueba PISA.
“Haremos seguimiento. PISA será ahora cada cuatro años y, como cartera de Estado, estamos comprometidos a dar seguimiento anual para medir el avance de las políticas”, aseguró Félix. (I)
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