Una meta se cumple en estos meses, en nuestro litoral, para un grupo de jóvenes ecuatorianos, para adolescentes que sienten, junto con su vigor corporal, un espíritu repleto de anhelos generosos y sanos. Se trata de un momento largamente acariciado que finalmente es una realidad; están decididos a enfrentar a la vida que empiezan a verla de manera distinta, como algo propia, algo que debe trabajarse para convertirla en instrumento de realizaciones insospechadas. Hasta ahora esas vidas vestían ropajes ajenos. Hoy empiezan a sentirse de manera distinta, única, muy propia, personal.
La vida no es un algo o alguien que un momento dado se junta a nuestros cuerpos. Somos pasajeros del tiempo. En esa nave fuimos embarcados un buen día, sin previo consentimiento, y cada uno de nosotros aprendió bien o a medias, a pilotearla.
Espero que ustedes, jóvenes bachilleres, recuerden palabras que, en estos días escucharon: fue un adiós a su niñez y adolescencia para embarcarles en la nave mayor, que, en buena parte, será la compañera por algunos quinquenios o quizá decenios. En este punto permítanme una digresión necesaria.
Les sugiero un corto juramento: léanlo, mejórenlo, ustedes son responsables del hoy y del mañana de nuestro Ecuador.
Ante Dios (los creyentes), frente a mi bandera patria y junto a quienes me dieron la vida:
-Juro comportarme como ciudadano consciente de mis responsabilidades cívicas y familiares;
-Juro trabajar por la paz y el bienestar combatiendo con todas mis fuerzas los desmanes al interior de mi familia, amigos y ciudadanía, en general.
-Juro trabajar por la paz: combatir el ocio, observar las leyes del país, ser cultor del orden y el respeto a la vida humana.
-Juro ser responsable del presente y del futuro del Ecuador: a corregir viejos desmanes, a combatir la transgresión de normas legales, a trabajar por la dignidad de la vida humana.
Estoy consciente que Ecuador será lo que sus hijos permitan que sea. El temor es mal consejero y el miedo es su cómplice. Un joven bachiller no es espectador de un mundo llamado Ecuador ni cómplice de terceros. Es una persona que habiendo entrado a su mayoría de edad, con conocimientos suficientes de una mente cultivada, está resuelto a ser parte activa en el cambio que requiere nuestro Ecuador.
Bachilleres 2026, no lo olviden: Ecuador será, en buena parte, lo que ustedes lo decidan, Deo favente. (O)








