Cuando hace un par de años se me abrieron las puertas de EL MERCURIO pregunté a un estudioso del quehacer periodístico qué pensaba de la línea editorial de este diario. Me dijo que la libertad de expresión era su fortaleza.
Expresar lo que uno siente y conoce, hacerlo con sencillez y sin doblez, mantener coherencia y sujeción a principios éticos es anhelo y mandato. Hoy me auto pregunto: ¿Tenemos autoridades de educación en Ecuador?, ¿conocemos sus planes y programas? Inquietudes válidas para la ministra de Educación, nueva en sus funciones.
La información que nos llega a los mortales es a través de los medios de comunicación. Conozco bastante sobre las acciones emprendidas por el actual gobierno para combatir a narcotraficantes y malandros; todos los días se da cuenta de aquello que se ha hecho y se está haciendo. Me parece bien que así se haga para saber hacia donde va el país. Al ministro de gobierno le conoce todo Ecuador, igual su programa general.
Pregunto: ¿conocen ustedes a las autoridades nacionales y seccionales de educación, saben de su programación? ¿Conocen las campañas emprendidas para combatir falencias? Me gustaría ser el único desinformado.
Permítanme un parangón. Al ministro Reimberg lo conoce Raimundo y todo el mundo. No digo que sea simpático para todos, no, solamente conocido y no solo a él como persona, sino que a través de él conocemos la programación que tiene el gobierno, sabemos los enemigos que atacan al país y conocemos parte de las estrategias para compartir. En síntesis: todos algo sabemos de aquello que está haciendo y se propone hacer el ministro del interior para devolver la seguridad al país.
Mis inquietudes respecto a educación: si estoy desinformado, qué mejor; prefiero ser yo el que ignora y no el país. Vivimos en la época de la información. Los padres de familia necesitan saber hacia donde van los programas de educación, qué clase de ciudadanos se forma, qué orientación sexual se fomenta, qué educación cívica se imparte, qué valores humanos se incentivan, etcétera.
Si en todos los centros de educación hay programas que propician la formación personal para convivir en sociedad y si los maestros, padres de familia y estudiantes forman un solo cuerpo, no entiendo cómo tenemos hoy un Ecuador disperso, carente de un norte hacia dónde dirigirse. Su palabra en los medios es necesaria, señora ministra de Educación. (O)









