Carlos Parada, acompañado de su madre, llegó ayer al Salón de la Ciudad del Municipio de Cuenca con entusiasmo y un poco de nerviosismo, pues se reencontraría con docentes y excompañeros para celebrar los 30 años de su querida escuela San José de Calasanz, una institución especializada en la educación y formación artesanal de personas con discapacidad intelectual y física.
A sus 21 años, Carlos cursa la universidad, poniendo en práctica los conocimientos adquiridos a su paso por la escuela, donde incluso llegó a ser abanderado del estandarte de la ciudad. Durante su intervención, expresó su alegría al recordar cada momento vivido en las aulas y por abrazar a sus maestras como Yamilet Piedra, actual directora, y Eulalia Torres, representante legal.

Como muestra de agradecimiento, entregó una placa a los directivos de la institución. Su discurso, cargado de emoción, conmovió a los presentes, quienes lo aplaudieron tras escuchar cada una de sus anécdotas.
La ceremonia inició pasadas las 10:00, con la presencia de delegados de autoridades, así como representantes de instituciones públicas, organizaciones, empresas. Además, el exalcalde de Cuenca, Marcelo Cabrera, participó en el acto y recibió una placa de reconocimiento por su apoyo a lo largo de los años.
Los docentes Carlos Molina y Oswaldo Ramón evocaron los primeros años de la institución mediante una presentación de diapositivas con fotografías, destacando el respaldo de los padres escolapios. En sus inicios, el plantel funcionó en un espacio del convento de esta congregación, ubicado junto a la iglesia de San Sebastián.
Posteriormente, gracias a la gestión de los padres de familia, se logró construir una edificación propia en el sector del Paseo del Río Yanuncay y Río Tarqui, en el barrio conocido como “La Isla”.
A lo largo de los años, la institución ha recibido el aporte desinteresado de ciudadanos que dejaron una huella significativa como: Mario Jaramillo Paredes (+) y Juan Cordero Íñiguez, entre otros.
En sus inicios, los estudiantes se formaban en oficios como panadería, costura, pintura, carpintería, música, teatro y danza. Con el paso del tiempo, la escuela obtuvo el aval de los ministerios de Educación y Trabajo, así como de la Junta Nacional de Defensa del Artesano, lo que le permitió consolidarse también como centro artesanal. Hasta la fecha, ha graduado aproximadamente 21 promociones.
Reconocen trayectoria de la escuela San José de Calasanz
Durante el acto, autoridades educativas e invitados destacaron el trabajo realizado por la institución a lo largo de estos años.
La directora, Yamilet Piedra, recordó que, aunque ha sido un proceso complejo, también ha resultado profundamente satisfactorio mantener en funcionamiento el plantel y lograr la formación de jóvenes con discapacidad, brindándoles oportunidades para mejorar su calidad de vida.

Por su parte, Eulalia Torres, representante legal, agradeció a Dios y a todas las personas que han apoyado este proyecto, que nació como un sueño y se ha consolidado gracias al esfuerzo, la perseverancia y el compromiso colectivo.
Al finalizar la ceremonia, se entregaron reconocimientos a personas e instituciones que han contribuido al desarrollo de la escuela. Entre los homenajeados constó Diario El Mercurio; la distinción fue recibida por la licenciada Marina Merchán Luco, exgerenta del medio de comunicación.
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