El lanzamiento de Rosa Carmín, poemario de la escritora Rosalía Arteaga, se realizó el 26 de marzo de 2026, a las 18:30, en la Casa de la Lira.
El acto protocolario reunió a autoridades, representantes académicos y público interesado en la poesía y la memoria histórica.
La presentación, en conjunto con la Universidad Católica de Cuenca a través de su Plan Institucional de Lectura, abrió un espacio de encuentro en torno a una obra que recorre distintas voces y miradas sobre lo femenino.
Rosa Carmín reúne 42 poemas dedicados a mujeres de Ecuador y de América. Este recorrido atraviesa distintas épocas y contextos para recuperar figuras reales, míticas e históricas que han incidido en la construcción cultural del continente.
Legado femenino
El libro articula voces diversas, desde personajes como Dolores Veintimilla de Galindo, Matilde Hidalgo de Prócel, Gabriela Mistral y Mary Corylé, hasta lideresas indígenas como Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña.
A ellas se suman otras presencias colectivas —mujeres anónimas, indígenas, afrodescendientes y mestizas— que aparecen en los poemas como parte de la memoria.
Durante el acto, la escritora compartió fragmentos de su poemario, deteniéndose especialmente en el poema dedicado a Manuela Sáenz.
En su intervención, Arteaga explicó que el título encierra una intención crítica. Rosa Carmín alude a los códigos estéticos que tradicionalmente han encasillado a las mujeres, pero también los cuestiona.
“Siempre pensé que rosa carmín es una ironía porque a las mujeres nos visten de rosado. Y el carmín: el lápiz labial, el blush. Pero las mujeres somos más que rosa carmín. Somos más que una ropa, somos más que un color”, señaló.
La autora también destacó el punto de partida del libro: un poema dedicado a las mujeres de la cultura Valdivia, una de las más antiguas del territorio ecuatoriano.
Desde allí, la obra se despliega hacia otras figuras, como Mariana de Jesús, Manuela de la Santa Cruz y Espejo y Manuela Cañizares.
Además, colectivos como las llamadas “guarichas”, mujeres que acompañaron las luchas alfaristas en condiciones adversas y cuya participación ha sido, en muchos casos, desvirtuada o ignorada.
Literatura
El evento contó con la presencia del alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, quien destacó el papel de la literatura en la vida cultural de la ciudad.
Señaló que este tipo de iniciativas fortalecen el tejido cultural. También contribuyen a mantener viva la tradición literaria y abren espacio para nuevas voces y lecturas.
También participó la vicerrectora académica de la Universidad Católica de Cuenca, Vanessa Bermeo Pazmiño.
La introducción estuvo a cargo de Ángeles Martínez, quien propuso una lectura de Rosa Carmín como un tejido de voces que enlaza historia y poesía.
Subrayó que la publicación construye un recorrido que va desde las Venus de Valdivia hasta figuras contemporáneas, en un ejercicio de evocación que busca evitar que estas presencias queden relegadas al olvido.
“Rosalía ha elegido muchos caminos, y uno de ellos es la poesía. Rosa Carmín es un símbolo de presencia, una invitación a abrir los oídos para que las palabras dichas y las acciones realizadas no queden sepultadas en la desmemoria”, aseguró.
Más que una recopilación de poemas, Rosa Carmín se plantea como una indagación en la memoria. La obra deja abierta, además, la posibilidad de continuar ese registro, en la medida en que —como reconoció la autora— aún quedan nombres y experiencias por incorporar a ese mapa en construcción. (I)
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