En Ecuador, la transición sostenible impulsada por la regulación todavía no está consolidada, el sistema bancario sigue siendo el mecanismo más eficaz para movilizar el capital privado y responde con rapidez a los requerimientos empresariales. Con políticas adecuadas, los bancos podrían multiplicar el apoyo a personas y empresas en todo el país, centrándose fundamentalmente en las obligaciones de reportaría y transparencia. Desde la firma del protocolo de Finanzas Sostenibles en 2016, los bancos privados han dado pasos firmes en el desarrollo de productos y servicios bancarios verdes, el análisis de los riesgos ambientales y sociales, la emisión de bonos temáticos, entre otros avances. Sin embargo, esta iniciativa debe coexistir con unas exigencias regulatorias específicas en gestión de riesgos ambientales, sociales y de gobernanza aplicables a las instituciones financieras (IFI’s), cuyo cumplimiento precisa disponer de información de las contrapartes a las que financian La gestión de los riesgos ASG y el cumplimiento de las empresas, condicionarán su acceso al crédito y las condiciones, en cuanto al porcentaje máximo de financiación, garantías reales a aportar y el costo de dicha financiación..
La Asobanca ha sido el principal impulsor de la sostenibilidad en el país, utilizando el protocolo firmado como palanca de acción, desarrollando requerimientos regulatorios, ligados a la divulgación de la información sobre sostenibilidad, de carácter transversal para todos los sectores. Por lo tanto, actualmente los bancos están desarrollando políticas sectoriales en sus procesos de concesión y seguimiento del crédito, que, junto con el apoyo de modelos de calificación ASG, se integran en el proceso habitual de evaluación crediticia de los mismos. (O)


