A las nueve de la mañana, el viento golpea con fuerza los peñones del páramo del Macizo del Cajas, en el oeste de Cuenca, Ecuador. La neblina se aferra a los pajonales húmedos y a las rocas oscuras de Chorohuaico, a 3.869 metros de altura. Llegar hasta allí toma aproximadamente tres horas por la carretera San Joaquín-Soldados-Tangeo.
El silencio domina el paisaje, hasta que los biólogos Santiago Barros y Eduardo Barnuevo preparan telescopios y equipos de observación. Entre farallones y corrientes de aire heladas, buscan al Cóndor Andino (Vultur gryphus), una especie amenazada y extremadamente esquiva en Ecuador.
La urgente pregunta: ¿Dónde duerme el Cóndor Andino?

Un cóndor surca las corrientes de aire sobre los páramos del Azuay, uno de los últimos refugios de la especie en el sur del Ecuador. / Xavier Caivinagua A.
Cada caminata por las montañas del Azuay intenta responder una pregunta clave: ¿dónde descansan los cóndores? La investigación, liderada por la Universidad del Azuay (UDA) junto a otras instituciones, recorre riscos, quebradas y páramos del sur del país para identificar dormideros, zonas de descanso y áreas de anidación.
En Ecuador sobreviven apenas entre 140 y 150 cóndores, mientras que en el sur la población ronda los 30 individuos. Según el biólogo Barros, “lo más preocupante es que tenemos densidades poblacionales muy bajas. Antes, se hablaba de decenas de cóndores en estos peñones; hoy, ver tres ya es un registro importante”.
Preparación y metodología de la investigación
La búsqueda inicia mucho antes de subir a la montaña. Los investigadores combinan modelos matemáticos, análisis de idoneidad de hábitat, mapas satelitales y relatos de comuneros para identificar zonas probables de avistamiento. Posteriormente, realizan largas caminatas entre pendientes erosionadas, pajonales y rocas sueltas.
En la zona de Pimo, los habitantes recuerdan haber visto cóndores desde niños, mencionando al “cóndor de las once”, que sobrevolaba el cielo a casi la misma hora todos los días. Otros lugares de referencia incluyen Mama Rumalda, Pongohuaico y los Peñones de Gigantones.
Hábitat ideal del Cóndor Andino

“Los cóndores necesitan paredes altas, pendientes pronunciadas y aisladas, protegidas de amenazas”, explica el biólogo Barnuevo, técnico investigador en Ecología de la UDA. Estos sitios permiten a las aves descansar, vigilar el territorio y aprovechar las corrientes térmicas para volar.
Caso ‘Chunka’: telemetría satelital
La hembra ‘Chunka’, rescatada en el Parque Nacional Antisana, ha permitido identificar sus puntos de descanso en el sur del país. A pesar de que los rastreadores satelitales dejan de emitir con el tiempo, los registros georreferenciados permitieron reconocer posibles dormideros y rutas de vuelo.
Retos del trabajo de campo

Los biólogos Santiago Barros (I) y Eduardo Barnuevo observan el cielo del páramo en Tangeo, mientras un arcoíris aparece durante la jornada de monitoreo. / Xavier Caivinagua A.
El clima cambiante y la movilidad de los cóndores dificultan la observación. Un día soleado puede convertirse en neblina intensa, y algunas aves monitoreadas se desplazan cientos de kilómetros en pocas horas.
En Soldados y Pimo, los investigadores observaron recientemente a ‘Valentino’, un macho adulto, volando junto a una hembra. Esto indica que algunas parejas podrían estar establecidas desde hace pocos años, recordando que los cóndores son territoriales y permanecen con una sola pareja de por vida.
Amenazas para el Cóndor Andino

Entre las principales amenazas están:
- Envenenamiento
- Pérdida de hábitat
- Colisiones con infraestructura eólica, como documentado en Coquimbo, Chile
El estudio busca generar información para minimizar impactos antes de cualquier intervención en el territorio.
Importancia ecológica y conservación
Los investigadores no solo monitorean al Cóndor Andino, sino también otras aves altoandinas. Las actividades humanas, como quemas, ganadería y transformación del páramo, afectan la vegetación, la recarga hídrica y la estabilidad del ecosistema.
Las aves cumplen funciones esenciales: dispersan semillas, polinizan y reflejan la salud del ecosistema. El cóndor es solo la pieza más visible de una red ecológica compleja.
El Cóndor Andino como símbolo de conservación
Observar al cóndor en libertad sigue siendo una experiencia única. Incluso si no se ve directamente, plumas, manchas de guano y relatos de comuneros ayudan a comprender su presencia. En el páramo del Azuay, cada registro contribuye a la conservación de esta especie emblemática de los Andes.
Dormideros y sitios de reproducción clave

Pedro Astudillo Webster, profesor Ph.D, de la Escuela de Biología y Laboratorio de Ecología de la Universidad del Azuay (UDA). / Diego Montalván S.
Identificación de dormideros y sitios de reproducción del Cóndor Andino en Ecuador se ha convertido en una tarea esencial para proteger una de las especies más amenazadas del país. Según Pedro Astudillo Webster, Ph.D. en Biología y especialista en Ecología de la Universidad del Azuay (UDA), actualmente sobreviven apenas unos 150 individuos en Ecuador, y en la provincia del Azuay el último censo registró menos de 13 ejemplares.
Observar al cóndor en libertad sigue siendo una experiencia única. Incluso si no se ve directamente, plumas, manchas de guano y relatos de comuneros ayudan a comprender su presencia. En el páramo del Azuay, cada registro contribuye a la conservación de esta especie emblemática de los Andes.
Conocer dónde descansan, se alimentan y se reproducen los cóndores permite entender cómo utilizan el territorio y cuáles zonas requieren protección urgente. Astudillo enfatiza que la existencia de una red de dormideros en Azuay posicionaría a la provincia como un punto estratégico para la conservación nacional del Cóndor Andino, reflejando también la salud ecológica de los ecosistemas locales.
Hábitat y condiciones favorables del Cóndor Andino

Las investigaciones realizadas desde 2016 muestran que el Cóndor Andino prefiere páramos por encima de los 3.700 metros de altura, especialmente áreas con peñones, pendientes pronunciadas y climas estables.
Además, las interacciones con otras especies carroñeras, como el Caraca Curiquingue, benefician indirectamente al cóndor, ayudándolo a localizar alimento. El ave también utiliza el ganado en estado salvaje como fuente alternativa de nutrición.
“El Azuay es un nodo crucial para mantener las poblaciones de Cóndor Andino del Ecuador; proteger sus dormideros significa proteger la salud de todo un ecosistema”
Pedro Astudillo Webster,
profesor e investigador
Ph.D de la UDA
- VIDEO: Cóndor sobrevolando la zona de Ventanas
Sectores estratégicos fuera de áreas protegidas
Los estudios identifican zonas fuera del Sistema Nacional de Áreas Protegidas que son esenciales para la conservación del cóndor, incluyendo:
- Pimo
- Shaglli
- Valles del río León y Jubones
Estas áreas presentan topografía y clima estables, ideales para sitios de descanso y reproducción adicionales.
Estrategias de conservación
Pedro Astudillo advierte que actividades humanas como quemas, expansión urbana y pérdida de hábitat afectan la presencia del Cóndor Andino. Por ello, resalta la importancia de integrar a las comunidades locales en estrategias de manejo sostenible del territorio, garantizando la preservación de la especie a largo plazo. (I)

Datos de interés:

- 30 cóndores andinos es la población estimada en el sur del Ecuador, mientras que en todo el país bordea entre 140 y 150 individuos,
- 8 sitios potenciales usados por cóndores identificaron los investigadores en Pimo, entre peñones, farallones y riscos del Azuay.
- Comuneros aseguran que los cóndores sobrevuelan el sector desde hace décadas y aún conservan respeto y apego por el ave.
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