En ambiente libre se expresó la ciudadanía, con una final estrecha entre los finalistas cercana al 1%, lo que demuestra 2 visiones distintas en la contienda para el desarrollo del país y que es de importancia vital para sus vecinos cercanos, con frontera común como el ecuador, sobre todo en un contexto de producción de coca que se incrementado en el último periodo de gobierno, que pasa por nuestro país y es enviado a los Estados Unidos y Europa, generando el núcleo de la violencia precisamente por las ciudades y población cercana a los puertos, que se acompaña de las extorsiones, asaltos y sicariatos, que asolan a la región y la han paralizado.
En Colombia triunfa un candidato orientado a la derecha política, que asume su gestión en la reducción de la institucionalidad del estado, en la llamada mano dura contra la delincuencia, destrucción de las plantas de coca en el terreno, la potenciación de la fuerza pública y mantener la constitución del año 1991, etc. Que se contraponen con la visión de la oposición en ciernes que llega al 49% de la gente, como en el Perú. Lo que implica dialogar con la corriente distinta para encontrar consensos que permitan avanzar y no caer en la pugna a muerte entre estos modelos diferentes, que nunca lleva a casi nada. La ventaja en Colombia es que no hay la ratificación presidencial, lo que les obliga a trabajar por el presente y no actuar pensando en la reelección con populismos estériles.
Lo interesante es que se mantenga la discusión ideológica al servicio de la gente, en la práctica, que no se diga que vivimos en democracia, cuando asume el poder una camarilla de avezados a nombre de una revolución que fracasa en el día a día de sus habitantes, como en Nicaragua, Cuba o Venezuela, sin elecciones libres y observadas, que para el caso de Colombia como Perú, se han desarrollado de manera abierta, con veedores nacionales e internacionales, en un relativo contexto de paz, en donde se han mostrado las propuestas de gobierno que por los resultados finales, demuestran sus adhesiones divididas, que al ser opuestas muestran el vigor de una república, que todos debemos defender. (O)






