En lo que va de 2026, la Municipalidad de Cuenca ha recibido más de 300 denuncias por incumplimientos a la ordenanza de control de ruido, normativa que establece los límites máximos de decibeles permitidos para el desarrollo de distintas actividades.
La mayoría de las denuncias están relacionadas con el exceso de ruido generado en locales comerciales, canchas deportivas privadas, discotecas, bares y eventos sociales, cuyos niveles de sonido resultan molestos e incluso intolerables para los moradores. Asimismo, se han reportado casos por alarmas de viviendas y vehículos que permanecen activadas por tiempos prolongados.
La Comisión de Gestión Ambiental (CGA) registra un promedio de entre 30 y 40 denuncias mensuales, lo que da paso a inspecciones, llamados de atención y, de ser necesario, al inicio de procesos sancionatorios.
Carlos Orellana, director de la CGA, informó que actualmente seis casos se encuentran en trámite en la Unidad Administrativa Sancionadora, instancia encargada de determinar las sanciones correspondientes. Las multas pueden ir desde un salario básico unificado (482 dólares) hasta superar los 3.000 dólares. En el caso de establecimientos comerciales, las medidas también pueden incluir la suspensión temporal de actividades o el cierre definitivo.
La mayoría de estos procesos corresponden a gimnasios, canchas deportivas y discotecas, cuyos propietarios no han cumplido con las recomendaciones emitidas por la autoridad, pese a haber sido notificados para implementar las medidas correctivas establecidas en los planes de acción.
Orellana indicó además que, durante este año, la CGA ha solicitado la elaboración de 15 planes de acción por ruido, mediante los cuales los propietarios se comprometen a adoptar medidas para evitar que sus actividades generen niveles de sonido que afecten el descanso de los habitantes de predios colindantes.
Las estadísticas de la entidad también reflejan la revisión de 75 informes de monitoreo acústico realizados en distintos puntos de la ciudad, así como la aprobación de nueve planes de insonorización para reducir la contaminación sonora.
Operativos
De forma paralela, la CGA ejecuta operativos de control de ruido. En lo que va del año se han desarrollado siete operativos interinstitucionales, a un promedio de uno por mes, además de al menos 10 controles efectuados exclusivamente por personal de la Comisión con apoyo de la Guardia Ciudadana.
La entidad prevé reforzar estos controles mediante operativos conjuntos con la Empresa Municipal de Movilidad (EMOV EP), con el objetivo de retirar de circulación motocicletas que circulen con resonadores o sistemas de escape que generen niveles excesivos de ruido. El Mercurio solicitó información a la EMOV EP sobre los controles realizados por esta causa; sin embargo, hasta el cierre de esta edición no obtuvo una respuesta.
Para los propietarios de bares y discotecas ubicados en la calle Larga, los controles por exceso de ruido son necesarios para garantizar la convivencia ciudadana. No obstante, sostienen que estas medidas también inciden en el desarrollo de sus actividades, ya que, según explican, los clientes están acostumbrados a disfrutar de los eventos con un volumen elevado.
Los dueños de los establecimientos coinciden en que cumplen con las recomendaciones y disposiciones emitidas por las autoridades con el fin de evitar sanciones y continuar operando dentro de los límites establecidos por la normativa.
Secuelas físicas y mentales

La exposición constante a niveles elevados de ruido puede afectar tanto la salud física como la mental de las personas, advirtió Paúl Delgado, psicólogo clínico.
El especialista explicó que el ruido no debe entenderse únicamente como una molestia o una incomodidad. Cuando una persona permanece expuesta de forma continua a sonidos de alta intensidad, estos se convierten en un factor estresante para el organismo.
«El cerebro permanece en un estado de alerta constante, lo que puede desencadenar estrés, ansiedad, irritabilidad, dificultades para concentrarse, alteraciones del sueño e, incluso, una disminución del rendimiento laboral o académico», señaló.
Delgado añadió que, si la exposición se prolonga durante largos periodos, las consecuencias también pueden manifestarse en la salud física. Explicó que el organismo debe realizar un mayor esfuerzo para mantener la atención y responder a los estímulos del entorno, lo que incrementa el desgaste físico y mental.
- La CGA mantiene un convenio con el Instituto de Estudios de Régimen Seccional del Ecuador (IERSE), mediante el cual se ejecutan acciones de monitoreo y medición de los niveles de ruido.
- Además, la entidad trabaja de forma coordinada con la Guardia Ciudadana, institución que brinda apoyo durante los operativos de control e inspección para verificar el cumplimiento de la normativa.
- La ordenanza para la prevención y control de la contaminación por ruido en Cuenca fue aprobada en 2017. Posteriormente, en 2024, el Concejo Cantonal reformó la normativa.
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