Canadá – UE, una nueva vía

Las tensiones comerciales y los cambios en la política estadounidense coinciden con un mayor acercamiento entre Ottawa y Bruselas. La propuesta de la Comisión Europea para crear un estatus de miembro asociado busca estrechar la relación en un escenario en transformación.

En lo operativo, Canadá se incorporó a SAFE, la Acción de Seguridad para Europa, y participa en iniciativas de investigación, tecnología y energía. Esta dinámica tiene como base el CETA, el Acuerdo Económico y Comercial entre Canadá y la Unión Europea (UE). El intercambio de bienes y servicios alcanzó los 130 mil millones de euros en el 2025, alrededor de un 80 % más que en el 2016, mientras ambas partes profundizan sus vínculos en seguridad, cadenas de suministro y materias primas.

A pesar del impulso político, el proceso enfrenta desafíos. Canadá no es un Estado europeo y la figura de miembro asociado no existe en los tratados de la UE. Será necesario definir un marco específico y contar con el respaldo de los Veintisiete. Las futuras negociaciones deberán precisar el acceso al mercado, las obligaciones regulatorias y el alcance de la asociación. La cumbre UE-Canadá prevista en Montreal a fines de octubre será una primera oportunidad para avanzar.

En una perspectiva más amplia, se plantea qué significa hoy Europa. Canadá está lejos de Bruselas, pero comparte con la UE intereses y principios como el multilateralismo, la seguridad y el Estado de derecho. Si las partes logran equilibrar una mayor participación con el respeto a sus autonomías, la iniciativa podría abrir una vía de cooperación entre la adhesión plena y una relación exclusivamente comercial. (O)

Martín López

Martín López

Doctor en Jurisprudencia y Técnico en Administración de Empresas. Actualmente diplomático de carrera del Servicio Exterior.