Habitamos un mundo donde, sin darnos cuenta, sobrevivimos. Despertamos angustiados, con el pecho apretado, revisando pendientes antes de que el día comience; nos convencemos de que las 24 horas son una cuenta regresiva donde lo urgente le roba el espacio a lo importante. Apagamos incendios constantemente. Nuestro sistema nervioso está diseñado para picos de estrés, …


