La urgencia de volver a nosotros

VOCES DE CIENTIFICAS
Esthefanía Torres Luna
REMCI- UIDE

Habitamos un mundo donde, sin darnos cuenta, sobrevivimos. Despertamos angustiados, con el pecho apretado, revisando pendientes antes de que el día comience; nos convencemos de que las 24 horas son una cuenta regresiva donde lo urgente le roba el espacio a lo importante. Apagamos incendios constantemente. Nuestro sistema nervioso está diseñado para picos de estrés, pero el problema radica cuando estos niveles son tan frecuentes que dejan de ser adaptativos y se convierten en crónicos. Mantener este estado es neurotóxico: debilita el sistema inmune, ralentiza la plasticidad neuronal y limita la regulación emocional.

Nos acostumbramos tanto a la hipervigilancia que la calma se siente extraña, casi peligrosa. El descanso se vuelve un gusto culposo o, peor aún, un privilegio perverso. Nos consume la inmediatez y el caos de la urgencia cuando, en realidad, el mayor acto de rebeldía es reclamar el derecho a parar y volver a habitarnos. (O)

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REDACCION EL MERCURIO