El día mundial de la risa se estableció en el año 1998, y se celebró por primera vez el 10 de mayo de 1999 en Numbai (India). Fue organizado por Madan Katarid, fundador del movimiento internacional del Yoga de la risa. Actualmente se celebra el primer domingo de mayo en todo el mundo.
La risa mejora la toma de aire con alto contenido de oxígeno, estimula el corazón, los pulmones, los músculos etc. aumenta las endorfinas que se liberan en el cerebro; activa y reduce la respuesta al estrés.
Humor o humorismo, es definido como el modo de presentar, enjuiciar o comentar la realidad, resaltando el lado cómico, risueño o ridículo de las cosas.
El humor desempeña una función catártica, semejante a la de las lágrimas, pero diferente, en cuanto a que el humor supone una separación de, y no una identificación con el objeto que es soporte del mismo, un desprecio y no una compasión.
En la actualidad la torpeza y la corrupción son más populares que la inteligencia y la dignidad, ningún ser humano en su sano juicio dudaría un instante en aceptar el hecho de que, vivimos en una crisis económica, social y política; y lo que es peor, una profunda crisis de valores humanos. Estamos desorientados con ausencia total de verdaderos líderes, sabios, justos y honestos, esto sucede a nivel mundial, salvo honradas excepciones.
¿Cómo afrontar los golpes propinados, por la grave situación descrita? Considero por el momento, y ante nuestra impotencia de revertir estos hechos tan negativos, y como uno de los antídotos, para calmar nuestro espíritu, el mismo que se resiste a renunciar a los valores eternos como la lealtad, solidaridad, dignidad, gratitud, etc. es necesario recuperar y valorar EL SENTIDO DEL HUMOR, para hacer frente ante tanta falsedad y engaño en la que nos encontramos inmersos.
Dudo que haya sido plenamente apreciada la importancia del sentido del humor, o la posibilidad de su empleo para modificar la cualidad y el carácter de nuestras vidas en general. La función del humor es química, más que física, altera la textura básica de nuestro pensamiento.
Frente a la compleja situación y las difíciles circunstancias que estamos viviendo; cada día podemos elegir: no levantarnos y deprimirnos, o quizá despertar, sonreír o reír.
Tener la capacidad para reírse de uno mismo es casi condición necesaria para gozar de algunas de las extrañas cosas que nos suceden.
“No cambiaría la risa de mi corazón por el poder político y la fortuna de las masas. Siento satisfacción transformando en risa y calma, las lágrimas provocadas por la agonía de mi yo” (Khlail Gibrán). (O)





