Informe sin contraste

El informe a la Nación no es únicamente un acto protocolario. La Constitución obliga al presidente a presentar anualmente ante la Asamblea un balance de su gestión y de los objetivos futuros. El objetivo político es evidente: fijar agenda, instalar temas y marcar el tono de la conversación pública durante los días siguientes. El informe no opera solo como rendición de cuentas, sino como ritual de legitimación

A pesar de la acostumbrada crítica a los mensajes presidenciales y la baja popularidad del presidente ecuatoriano, según el análisis de la escucha digital de Golden el 55% de comentarios sobre el informe de Daniel Noboa fueron positivos. La conversación de rechazo estuvo concentrada sobre todo en las falsedades o imprecisiones del discurso. Verificadoras como Ecuador Chequea y Lupa Media identificaron datos engañosos, cifras poco precisas y anuncios presentados como propios pese a venir de procesos anteriores. Quienes hicieron un análisis más profundo del discurso mencionaron además la falta de una visión de país y el cortooplacismo convertido en videos y frases breves. Sin embargo, para otro sector fue suficiente escuchar un recuento optimista de este primer año del nuevo período.

La explicación está también en la dificultad de comparar el discurso con la dicho por la contraparte. La oposición, en lugar de concentrarse en fiscalizar lo anunciado, decidió hablar de las formas. Posicionó la famosa bolsita del saco presidencial, hizo insinuaciones sin fundamento y dejó de lado la discusión de fondo. No hubo una disputa seria sobre las cifras, los resultados o la viabilidad de lo prometido. Tampoco propuestas claras que permitieran contrastar realidades desde lo local.

Y cuando no existe con qué contrastar, el elector termina quedándose con la expectativa de algo mejor por venir. Incluso si buena parte del discurso es falso o impreciso. La política funciona muchas veces así. La gente no evalúa únicamente el dato, sino la sensación de alternativa posible. Y si un sector habla de futuro mientras el otro se queda atrapado en símbolos menores, el resultado termina siendo favorable para quien controla el relato. (O)

@avilanieto

Dra. Caroline Ávila

Dra. Caroline Ávila

Académica. Doctora en Comunicación. Especialista en Comunicación Estratégica y Política con énfasis en Comunicación gubernamental. Analista académica, política y comunicacional a nivel nacional e internacional.