El Museo del Prado, en Madrid, cobija una de las muestras más importantes del Manierismo de la época, ubicado en el final del Renacimiento y entendido como un estilo de transición que rompe con la búsqueda de lo clásico en las categorías artísticas, entendidas desde la proporción y la armonía conservadas en el alto Renacimiento.
Los pintores atienden a la subjetividad y al virtuosismo, buscando el alargamiento de figuras, tendencia muy particular en El Greco -Doménikos Theotokopoulos- a más de la artificiosidad, los colores irreales y la búsqueda del dramatismo, se registra un alargamiento de las figuras que, se atribuía a una deficiencia ocular, no obstante ahora, se considera que ello se debió a una tendencia de la época. El Expolio, El caballero de la Mano en el pecho y El entierro del Conde de Orgaz, ubicado en la a Iglesia de Santo Tomé, en Toledo (años 1578-1580), son entre tantas, algunas obras de este reconocido pintor griego, que dejó una huella imborrable en la pintura renacentista española, luego de que trasladara su residencia a Toledo, en donde pintará sus mejores obras.
¡No hay duda que la contemplación de las obras de El Greco, transporta al espectador a un mundo en el que se registra una sensación de suprema elevación! (O)









