Selva Eterna, el santuario que cuida la vida silvestre

Laguna Remolinos dentro de la reserva silvestre Selva Eterna, en Morona Santiago y que administra la Fundación Amaru. XCA
Laguna Remolinos dentro de la reserva silvestre Selva Eterna, en Morona Santiago y que administra la Fundación Amaru. XCA

La abundante vegetación selvática que se expande desde el río Morona hasta los límites de la reserva ecológica Selva Eterna apacigua el húmedo clima del oriente que atraviesa los poros de la piel.

El paradisíaco ambiente verde se funde con los sonidos selváticos de aves y pequeños insectos que parecen dar la bienvenida a los visitantes.

Fácilmente, las actuales 310 hectáreas de zonas protegidas de Selva Eterna podrían ser el santuario ecológico más importante del Austro ecuatoriano, al alimentarse del corredor fluvial del río Morona que sustenta la flora nativa y la fauna silvestre, y que, por ejemplo, dio vida al que es considerado el sistema natural con la mayor diversidad de primates del país.

Acceder a la reserva ecológica ‘Selva Eterna’, al sureste de Ecuador, no solo despierta un compromiso social y ecológico, también apela al sentido de pertenencia y sensibilidad hacia una zona que históricamente ha sido relegada luego de la guerra del Cenepa de 1995 que confrontó a las fuerzas ecuatorianas con los hermanos de Perú.

Expedición

Ernesto Arbeláez, biólogo de la Fundación Amaru y encargado de la reserva ecológica Selva Eterna, dirigió la expedición que incluyó un equipo de Diario El Mercurio. En ella se pudo acceder a los predios salvajes de la reserva para conocer su gran riqueza.

  • Hay frecuencias de buses de las empresas Macas y OrientRut que permiten llegar hasta Puerto Morona y acceder a la reserva natural.

Una vez en Puerto Morona, la única forma de llegar hasta Selva Eterna es a bordo de bote o ‘peke – peke’, término que traducido de la lengua shuar al español significa canoa o bote.

Luis Kashijint y Jorge Najemtei, nativos shuar de Puerto Morona y guardabosques de Selva Eterna, son dos alegres, extrovertidos y comprometidos nativos que hacen de sus pasiones ecológicas una suerte de subsistencia y sustento para sus familias.

Ambos dirigen sendos ‘peke – peke’ con motores a combustión. Cuando éstos salen de puerto, siguen el torrente del río Morona y luego de recorrer unos 500 metros llegan hasta la entrada a Selva Eterna.

Mientras se recorre la ruta fluvial, Ernesto Arbeláez nombra y explica la función de las aves que vuelan sobre las copas de los árboles que destacan en las orillas del río Morona. Pavas, loros, gavilanes, halcones, tangaras y más prestan sus siluetas para que sean retratadas con cámaras fotográficas.

También se puede avistar las tortugas charapa asoleándose sobre las pocas ramas de los árboles que sobresalen de la superficie del afluente.

  • Unos 300 kilómetros separan a Cuenca de Selva Eterna. La ruta más corta desde la capital azuaya se logra por la vía Gualaceo – Limón, y se toma el acceso a Patuca; también es posible hacerlo por la vía Paute – Guarumales – Méndez, y si se llega desde el norte del país, se lo hace por la vía Baños de Ambato – Puyo – Macas.

El cauce del río Morona fácilmente puede ser comparado con el ancho de una utopista. La única gran diferencia es que por el torrente del Morona circulan botes utilizados como transporte de la gente que habita las comunidades del sureste de Morona Santiago e incluso llegar hasta el Perú.

Un puerto improvisado por los nativos permite acceder a la reserva. Un corto sendero de unos 100 metros conecta con la estación científica, utilizada por personas locales e investigadores para estudios de especies endémicas como ranas, mariposas, serpientes, monos y la reina de la selva: la anaconda.

La estancia aquí ya permite acercarse a la realidad de la jungla. El mismo ambiente ya es el ideal para acercarse a los relatos de la vida amazónica. Y antes de caer la noche, miles de árboles que forman la ‘marea amazónica’, crean un ambiente de sombra que comienza a apoderarse de cada rincón selvático.

Cae la noche y así se vive un recorrido nocturno en Selva Eterna.

La vida nocturna en la selva también es activa. Gracias a la experiencia del biólogo de fauna silvestre, Ernesto Arbeláez, es posible encontrar especies nocturnas residentes de la selva.

La rana bueyera, el sapo orejas de ratón, la rana mono atigrada, insectos hoja, arañas y otras especies hacen que la noche selvática en Selva Eterna sea todo un descubrimiento.

Entre las decenas de maravillas que ofrece la fauna silvestre amazónica, la reina de la selva, a quien más respetan las comunidades, se abre paso entre pantanos, lagunas, mitos y leyendas.

La anaconda acrecienta día a día su popularidad y la intriga de científicos que acuden en su búsqueda. Su fama de depredadora hace que sen un animal muy temido y a la vez valorado por expertos debido a su fascinante capacidad de equilibrar el ecosistema selvático.

En esta expedición, el biólogo Ernesto Arbeláez, encontró por primera vez una anaconda dentro de la reserva Selva Eterna que, aunque de apenas unos seis meses de edad, ya dejaba ver su capacidad ‘depredadora’ y defensiva. Si bien ya las había manipulado antes, hallarla dentro del santuario ecológico motiva aún más su conservación.

La experiencia directa con uno de los depredadores más grandes, con la ‘reina de la selva’, también abre la oportunidad de entender la fragilidad a la que están expuestas por el deterioro que podrían sufrir si se afecta el entorno por motivos antrópicos.

Ernesto Arbeláez la devolvió a su hábitat natural, en la laguna Remolinos que, por cierto, está dentro de la reserva ecológica.

VIDEO DE RESCATE

Ernesto Arbeláez, un apasionado por la protección silvestre, tiene un sueño para el que considera el punto más biodiverso del Austro del país: Convertir las actuales 310 hectáreas de área protegida de Selva Eterna en al menos 2.000, integrada a un área que pertenece a las Fuerzas Armadas y que han sido “abandonado”, pensando desde la protección silvestre, a lo largo de las casi tres décadas recientes.

El sueño es convertir esta área en un corredor seguro para el jaguar, el delfín, los hormigueros gigantes, los tapires, los primates y las aves desde las tierras altas de las cordilleras de Cutucú y Shaimi hasta las tierras bajas del Marañón, en Perú.

Ellos pasarían por Selva Eterna y sus bosques que, hasta ahora, han sido inexplorados por la ciencia.

“Queremos que la selva sea eterna a través de la conservación”

Ernesto Arbeláez, biólogo de fauna silvestre

Para el director de Fundación Amaru, proteger estos perímetros es clave para el balance del clima mundial.

Devolver especies a su hábitat

En este refugio natural, también se reintroduce fauna silvestre, rescatada en el Bioparque Amaru, en Cuenca. Aquí, hasta el momento se han liberado boas de tierra, tortugas y otras especies catalogadas en peligro.

Selva Eterna también sirve como laboratorio de primates. Con la Universidad de Yachay, se monitorea de manera regular la población de estas especiee. Los estudios sirven para proteger y conocer como viven.

Solo en este corredor fluvial se han registrado al menos 10 especies de primates, algunas en riesgo crítico de extinción.

El delfín rosado de río, habitante del río Morona

En el último recodo del río Morona, en territorio ecuatoriano, una leyenda se convierte en realidad. Allí las turbias y profundas aguas de este imponente afluente del Marañón cobijan el hábitat del místico delfín rosado de río, una especie que se creía extinta o que en Ecuador se pensaba que solo existía en reservas amazónicas de Shushufindi y Sucumbíos.

Ahora, el fascinante mamífero cetáceo emerge al sureste de Ecuador, en plena frontera con Perú, como símbolo de resistencia y urgencia de cuidado ambiental.

Su presencia no solo se funde con mitos y leyendas locales y universales, también es sinónimo de buenas noticias para el entorno amazónico pues refiere una buena salud del ecosistema garantizada por la calidad del agua.

El hogar del bufeo, como también se conoce al delfín rosado de río, colinda con Selva Eterna, una reserva natural y refugio silvestre de la Fundación Amaru que estudia y protege a centenares de especies endémicas amazónicas.

Dos veces al año, Fundación Amaru acompaña a investigadores para observar al delfín rosado de río que habita en el corredor fluvial del Morona.

La presencia del bufeo está relacionada con la buena y la mala suerte, según la tradición oral amazónica. Si bien este pensamiento va más allá de su verdadero valor ecológico, dice el biólogo Arbeláez, también sostiene que extender este tipo de pensamientos permite fortalecer su conocimiento y su puesta en valor.

Se ha identificado que en este hábitat existen al menos 12 delfines que, en caso de no tomar acciones como las que promueve la Fundación Amaru, se verían amenazados por la cacería ilegal.

El tramo del río en el que viven es conocido como ‘Remolinos’. Hasta hace poco, en el país se creía que el bufeo o delfín rosado de río solo residía en zonas como Cuyabeno, en Sucumbíos, o en la Reserva Biológica Limoncocha, en Shushufindi.

Pero hasta hace poco, y gracias a iniciativas como las de la Fundación Amaru, a través de Selva Eterna, emerge en el sur amazónico para decir presente y abrir un abanico de posibilidades bio-turísticas, ecológicas y culturales.

Por muchos años, el hogar de los bufeos en el Austro del país permaneció en el anonimato y ahora quiere ser la luz de un nuevo presente encaminado a la conservación de la especie.

Llegar a la zona de avistamiento de los defines rosado de río, requiere acompañamiento especializado facilitado por la Fundación Amaru.

Desde Puerto Morona se navegan de 25 a 30 minutos en bote, el único medio de transporte actual para llegar a la zona de Remolinos.

En el punto, en el último recodo del río Morona en territorio ecuatoriano, las aguas aparentemente mansas del afluente son la casa del delfín rosado de río.

El visitante debe tener mucha paciencia y “suerte”, al menos eso es lo que dicen los nativos de la zona quienes comentan que los bufeos son tan inteligentes que son capaces de identificar las intensiones con las que llega el visitante.

“Si tiene intensiones de cazarlos, no aparecen, pero si siente que son buenos, ellos salen y se dejan ver”, cuenta don Luis Kashijint, conductor del bote y nativo de la zona.

En Remolinos es posible realizar el avistamiento de delfines desde dos ‘playas’ que están frente a frente en ambas curvaturas del río. Aquí el silencio y la calma se apoderan del ambiente y generan una sensación de paz.

Frente a esta ‘costas’, se levanta el destacamento Remolinos, custodiado por personal del Fuerzas Armadas que ejecutan controles rutinarios para evitar el contrabando, la casería y la pesca ilegales.

La presencia del delfín rosado de río en la cuenca del Morona solo refleja una cosa: la urgencia de conservar este corredor fluvial. Con la existencia de los bufeos se infiere gran cantidad de peces debido a que requieren de muchas toneladas para su subsistencia.

Este mamífero cetáceo se alimenta de toneladas de peces y en aguas de mala calidad no existen esas cantidades. Por tanto, si se da paso a concesiones mineras, más tala de árboles y contaminación del afluente, esta especie puede desaparecer.

Por ahora el monitoreo es regular y se busca generar conciencia a través de bio-turismo que incluye ingresar a Selva Eterna, el punto de investigación, protección y conservación del delfín rosado de río.

AUDIO: La tradición oral por el bufeo

Como toda especie peculiar, entorno al delfín rosado de río giran mitos y leyendas evocados de las voces de la gente que habita en su entorno. Muchos lo relacionan con la suerte, ya sea buena o mala, tal como cuenta Luis Kashijint y Jorge Najamtei.

El avistamiento de delfines es posible contactándose con la Fundación Amaru a través del contacto (07) 4213982, 0995681677, 0993781679 para coordinar visitas a Selva Eterna y Remolinos.

Los riesgos latentes para Selva Eterna

Como todo sueño que puede convertirse en una pesadilla, a Selva Eterna le acechan los peligros de la reforestación, la intención se construir una nueva vía, la cacería, la minería, la ganadería y el mal uso de las zonas de reserva natural.

La Prefectura de Morona Santiago, anunció la construcción de una nueva vía que, según un trazado preliminar, afectaría notablemente a la reserva Selva Eterna.

Precisamente, en uno de los tramos de la vía Puerto Morona – San José de Morona, se colocaron los primeros ‘hitos’ que definirían el posible trazado de la nueva carretera. Pero los habitantes de la zona no están de acuerdo.

Jorge Chamik, habitante y vecino colindante de los predios de Selva Eterna, no esta de acuerdo con la construcción de la nueva vía. Lamenta que las autoridades pretendan crear una nueva carretera y afectar de manera directa el hábitat de centenares de especies nativas de la zona.

Y eso no es todo. Cuestiona la posibilidad de abrir una nueva cuando ya existe un trazado vial que permite la conexión desde Puerto Morona, pasando por la parroquia San José de Morona, hasta el cantón Taisha.

Esta vía solo requeriría la construcción de un nuevo puente en Puerto Morona, en lugar del actual que sirve solo para vehículos livianos y no para grandes que son los que utilizan la gabarra para cruzar el río Morona.

Lo mismo piensa Ernesto Arbeláez, quien sostiene que construir 12 kilómetros de una nueva vía y dejar otra que ya existe en abandono es ilógico.

Esta nueva carretera afectaría a la reserva militar y a Selva Eterna que configuran un món de 2.000 hectareas, le estana afectando a la fragmentación, primates jaguares puntos altos e priamtes del mundo. Aves y mas diversos de aves en el sur del eacuadot y amazonía y delfín de río, se verína afectados. Esl tránsito no para el tranporte pesado y maquinaria, los desplazana otros sitios.

Hay ganadería, y necesecario balacenr . lles preocuipa losmotivos que ahy detrás de este proyecto.

Deforestación

Otras de las graves amenazas de Selva Eterna y todo el entorno amazónico en general es la deforestación agresiva que sufren los bosques primarios.

Solo en el entorno a la reserva es visible el área golpeada por la tala indiscriminada de árboles.

A cualquier hora del día, en Puerto Morona es habitual observar embarcaciones repletas de madera, principalmente balsa y cedro. Es fácil ver camiones repletos de la madera cuyo destino de desconoce.

En el puerto, tres uniformados de la Marina hacen guardia para tratar de frenar estas y otras irregularidades.

La única forma de extraer la madera de estas zonas es con guías autorizadas por la entidad competente.

Para los promotores de Selva Eterna, enfrentar la tala indiscriminada de árboles es de suma urgencia debido a que solo a 1.5 kilómetros de la reserva es evidente el deterioro natural que enfrentan los bosques.

En el siguiente video de línea de tiempo, se puede observa el grave impacto que ha sufrido las zonas cercanas a Selva Eterna y la selva en general, producto de la tala indiscrimianda de árboles.

Para el biólogo Arbeláez, es importante que el Gobierno se sintonice con estos sitios y que adopte acciones en torno a estas reservas. La biodiversidad que hay en estos sitios es muy sensibles y diversa y debería estar en la agenda nacional del Estado.

Cacería

La cacería es otro cáncer que enferma a la selva. Los monos, las aves, los delfines y otras especies son codiciadas por inescrupulosos ciudadanos que a diario intentan arrancar del hábitat a decenas de especies nativas para venderlas de manera fraudulenta.

Muchos de los habitantes conocen quienes son las personas dedicadas a esta irregularidades, pero prefieren callar por temor a represalias.

No obstante, su actividad irregular ha provocado daños a personas.

Don Jorge Najamtei, guardabosques de Selva Eterna, es uno de ellos. Como parte de su trabajo cotidiano, recorre la reserva con el fin de resguardar los predios.

Pero un día, durante una ronda, quedó gravemente herido por una trampa preparada por desconocidos para cazar animales.

Se trata de una especie de arma con similares características a una pistola. Cuando don Jorge pasaba, el arma se activó y le impactó el pie derecho.

Debido a la gravedad de las heridas, fue trasladado a Cuenca para su diagnóstico. Si bien Jorge se recuperó de manera satisfactoria, le preocupa encontrarse con trampas similares que afecten su integridad.

Este tipo de agresiones viven decenas de animales que son arrancados de su hábitat para ponerlos a la venta. Desde la reserva, esperan mayor control de las autoridades para prevenir más accidentes y pérdida de especias, muchas en grave riesgo de desaparecer.

Quemas

El ‘desarrollo’ es otro de los argumentos que afectan a las reservas ecológicas. En poblados cercanos a éstas se puede observa como se talan árboles y se procede con quemas forestales. A más de generar contaminación, expande la zona agrícola y elimina zonas de hábitat de especies nativas.

Lo que se pide es mitigar el impacto con métodos controlados y menos invasivos de expansión de las actividades humanas.

Buscando apoyo

Selva Eterna ha generado una propuesta con los vecinos que tienen territorios naturales y ha emprendido campañas para adquirir predios cercanos y blindar a perpetuidad las reservas ecológicas.

Por el momento existiría el interés del Gobierno central de genera estrategias para que el área militar de 1.400 hectáreas sea parte del corredor ecológico.

De esta forma, se adosarían a la reserva junto con la estación científica para actividades de bio-turismo, de investigación, académicas y vínculo con las comunidades.

Empresas y organizaciones como La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), National Aviary, Grupo Graiman, Akron Zoo y Philadelphia Zoo ayudan a fortalecer el trabajo con financiamiento y otras acciones como capacitación y acciones de conservación de la reserva y otros espacios de la selva.

Siempre está abierta la posibilidad de ayudar a esta iniciativa e incluso se abrió una campaña para ‘adquirir’ más predios para ampliar la reserva espera seguir aportando con el bienestar del planeta.

Fabian Campoverde

Fabian Campoverde

Periodista multimedia, creador de contenidos digitales y elaboración de proyectos periodísticos. Tiene una maestría en Comunicación Estratégica Digital. Se especializa en SEO y temas de investigación.